viernes, 15 de mayo de 2015

La Torre Bicentenaria en El Carmen de Viboral, Colombia.




Muchas personas me han preguntado qué significado tiene la Torre y casi siempre debo responder rápidamente esbozando   alguna de las ideas fundamentales que la han hecho realidad.
Voy a tratar entonces de hacer más explícitos sus significados:



Detalle de unos de los primeros bocetos 
del comportamiento del color en  las paredes de la Torre, 2014.


Al igual que los minimalistas expresaban, que su arte no es una expresión de sí mismos, la experiencia creativa- pictórica de la Torre Bicentenaria no es una expresión en ningún caso personal, así como no lo han sido ninguna de las anteriores intervenciones donde he participado en el espacio urbano carmelitano. Mi compromiso fundamental tiene que ver con la historia de un pueblo y sobre todo con la memoria de una cultura cerámica a la que me he propuesto respetar siempre y en la cual continuo trabajando para su evolución.

"He soñado con ampliar el significado de nuestro parque y desde hace muchos años he planteado la idea de ubicar por lo menos un horno (así comenzó la idea) en el marco de la plaza; si lo hubiésemos hecho ya habría un elemento símbolo (ícono) en el parque con el cual podríamos comenzar nuestra idea hoy; no fue así y hoy sigo pensando en la importancia de ubicar algún elemento nuevo en el espacio… una torre bicentenaria en el parque.
Una escultura urbana conmemorativa del bicentenario".

Anotación de cuaderno, año 2013.

"Estoy trabajando en una pieza de veinte metros de altura y esta altura sobrepasará el límite de alturas para el perímetro urbano patrimonial o perímetro histórico (15 metros o cuatro pisos) y tendrá por fin un impacto definitivo para nuestro imaginario, ella se convertirá en el centro conceptual y visual del espacio urbano, alrededor de ella se desarrollará nuestro comportamiento social.  Esta escultura será el centro de nuestro municipio, centro anímico y vivencia de nuestra memoria histórica.

Sitio de encuentro
Sitio de memoria
Sitio de certeza
Sitio de futuro

Ella será nuestra imagen, recordando el pasado, dignificándolo, valorándolo y planteando un futuro lleno de fuerza y carácter que simplemente nos proyecta y nos expande sin inhibiciones”.

Anotación de cuaderno, año 2014.

Estos apartes de textos han sido escritos en el proceso de reflexión que hemos tenido durante los últimos 19 meses, tiempo en el cual no he dejado de pensar en el parque y en su TORRE.
 La palabra “sitio” concebida en el sentido que la usa el reconocido arquitecto argentino Rafael Iglesia.



Detalle de superficie (paredes) con tableta de arcilla
y baldosas de color, 2014


La Torre es una ESCULTURA URBANA, con todo el sentido de modernidad al que se accede desde la no literalidad y desde la sutileza de la forma y el color. Su fin no es albergar los platos, ellos tendrán su lugar preciso para expandir sus significados y enriquecer los valores de su color y de su forma, en ningún caso su objetivo será competir con la Torre de la Iglesia, a la cual le brindara entre otros, acompañamiento y equilibrio espacial.



La Torre, Acuarela realizada  en la vereda El Cerro,  2014.

La Torre es en realidad una transformación de nuestra vida; vamos a cambiar el pesimismo que sentimos con más énfasis en los años 80s y 90s, por un optimismo lleno de perspectivas y proyectos enmarcados en nuestra propia manera de crecer y desarrollarnos; La Torre   será una experiencia de color y textura visual siempre nueva, con la cual podremos sentirnos partícipes de un nuevo momento de energía para nuestro pueblo.
Sus casi tres mil baldosas decoradas a mano en la técnica de bajo esmalte por el equipo darán fe de que esto es así.
La Torre tiene como aspecto principalísimo el mostrar cada plato que como ICONO de la cerámica ha representado el imaginario de nuestras gentes en todos los rincones del mundo. Ellos estarán distribuidos
aleatoriamente entre las baldosas mencionadas a manera de elementos gráficos y serán incluidas las decoraciones más significativas del Carmen hasta hoy, además de otras creadas recientemente en un taller realizado en el Instituto de cultura entonces, de algún modo, La Torre será también parte de nuestro Museo de la Cerámica, siendo memoria viva de la tradición carmelitana.




Cartago, decoración tradicional.


1.    Las primeras ideas:
Tengo en mis cuadernos  innumerables bocetos   de proyectos que he  realizado  para fortalecer la cultura cerámica carmelitana desde el  espacio urbano, entre ellos: los hornos en el parque como esculturas penetrables cumpliendo funciones específicas como oficina de información  turística o  centro de imágenes  de nuestra memoria histórica (con rotación de fotografías de los archivos históricos, videos, documentales  y películas de archivo referentes a nuestra cultura),  además de hornos repartidos en el espacio urbano (en los barrios) a manera de pequeños centros culturales (salas de lectura o música) o algunas ideas de pequeñas torres o esculturas urbanas con elementos de la Arqueología industrial, la escultura de los estuches o  el proyecto urbano (grupo de casas en tierra) o un pequeño horno transportado desde la Chapa para constituirse en su interior como una pequeña galería de imágenes realizadas en bajo esmalte sobre la historia de nuestro pueblo, o la transformación de la fachada de la Iglesia que se nos escapó de las manos cuando ya todo estaba trabajado y se hizo lo que existe hoy, en su momento,  decisión de la curia.
Estos proyectos, entre otros me han hecho fácil el imaginar una idea nueva más madura y creo, más contundente que las demás, anteriormente no hubiese podido hacerla en ningún caso, de un lado porque no hubiese tenido la comprensión de un alcalde como el de hoy y de otro, porque las puertas de CORONA, nunca se me habían abierto de esta manera



  Chimeneas en la Chapa, en peligro de desaparecer.


 2. Las Chimeneas:
Siempre valoré las chimeneas en el espacio urbano, desde mi primera visita al Carmen a finales de los 70s. Ellas cumplían una doble función más allá de la evidente para evacuar el humo (hoy diríamos contaminantes). Una de ellas, como verticales que acompañaban los ritmos de las casas y los pequeños edificios que se iban dibujando longitudinalmente en torno al parque, que a su vez tenía como referente principal la cúpula de la Iglesia y de otro lado la bella relación que se creaba entre ellas y los perfiles de montañas, que en el Carmen deberían ser PATRIMONIO de sus habitantes.
Bien, entonces comencé a dibujar una forma que no fuera chimenea, sino un recuerdo de ellas, Beatriz Moreno me dijo con sabiduría no se puede hablar de chimeneas y Mario Arroyave encontró su nombre preciso: LA TORRE BICENTENARIA.



Boceto enero del 2014

2.    La Torre como elemento funcional en el espacio:
A mí se me quedo en la memoria la necesidad de otros elementos verticales en el espacio urbano, ya no vale la pena lamentarnos por todo lo que hemos perdido por desinterés o decidía de aquellos responsables de tomar decisiones en el pasado, ahora necesitamos llamar la atención para que tengamos un futuro con más conciencia.  La Torre bicentenaria de acuerdo a su posición descentrada sobre el parque y con la misma altura de la cúpula de la Iglesia pone de manifiesto otro momento histórico y la posibilidad de nuevas miradas, mas holísticas, pero siempre respetuosas de los múltiples credos. Ella se convertirá en el verdadero icono carmelitano, pues su génesis tiene que ver con lo que somos, un pueblo con una historia de cerámica reconocida.



Proceso de construcción de la Torre, 
foto tomada a principios de mayo del 2014


3.    Revestimiento:
La Torre esta revestida con más de 2500 baldosas de 20cms x 20 cms,  decoradas en bajo esmalte (ver entrada del blog La Decoración Carmelitana - Una Aventura en Corona, Parte 2) dispuestas bajo una estructura dibujistica que recuerda la naturaleza misma, sus paisajes o  la manera como se nos presenta en sus múltiples elementos.
 La Torre nos brindara una experiencia de color de alto nivel, sus intricadas relaciones de color a través de las baldosas no numeradas, pero si codificadas, nos presentarán un resultado de fácil lectura, porque ella simplemente quiere
acompañarnos todos los días.



Esquema de códigos generales 
para la realización de las baldosas en CORONA.


Cada zona tuvo unas condiciones para
la funcionalidad final en el 
espacio pictórico de la Torre (las paredes)

Pienso que mirarla será siempre una oportunidad nueva de reflexionar sobre lo que somos y sobre lo que soñamos, sobre el color y su magia, magia que estará reforzada por el intercalamiento de platos que más allá de ser nuestra memoria viva (este es un objetivo principalísimo), se constituirán en lo que son, pequeñas joyas que nos expresan la capacidad  expresiva de nuestras mujeres en la realidad cotidiana.






Detalles en  acuarela a escala con 300 baldosas
funcionando de acuerdo al esquema de zonas 
creado para la solución final de la Torre. 



                                      
                                                                                                                               Obra de Barnett  Newman 

4.    Los campos de color:
Es una vivencia real para los artistas nacidos después de los años 40s, la posibilidad de acceder a un lenguaje pictórico a partir de amplia zonas de color y quién de nosotros no ha experimentado sus posibilidades expresivas, el primer impacto decisivo lo tuve con la obra de Piet  Mondrian  y luego muchos otros  como  Kasimir Malevick, Theo Van Doesburg o el mismo Paul Klee, posteriormente aparecen los expresionistas abstractos casi todos norteamericanos, entre los más importantes: el conmovedor  Mark  Rothko, Clyfford Stil, Frank Stella, Keneth Noland u otros menos conocidos como Morris Louis con sus lineas  casi siempre verticales repetidas con insistencia o los paisajes sugestivos de la pintora Fran Kenthaler además de los españoles Jose Guerrero, Modesto Ciruelos rescatado por estos días del olvido y Esteban Vicente con su bellísima y sofisticada pintura.
Entonces debo decir que sin el aporte decisivo de estas experiencias y especialmente de mis acercamientos a la obra pictórica de Barnet Newman, artista neoyorquino no hubiese podido solucionar de manera tan eficaz esta gran pintura tridimensional en el espacio urbano.
Newman   con su trabajo en franjas es uno de los destacadísimos artistas del siglo XX que trabajaron estos campos de color.





Obras de Barnett Newman.


6. Paisaje:
La Torre debe constituirse en un elemento de nuestro paisaje y por ello su color expresa las variables del nuestro, los azules del cielo arriba, aire y agua expresados con sutileza, los diversos tonos de verde al centro, a manera de montañas y bosques, luego los amarillos y rojos que  anuncian la maravilla de  nuestras flores, pero que nos hablan del fuego que hizo posible nuestra alquimia ceramistica  y por último los colores ocres  y marrones que representan la  tierra y  el trabajo de  nuestras manos que interactúan con ella.



Paleta final de colores.


Distribución de zonas de color para las baldosas., 2015.



Plano de distribución de tabletas de arcilla, 2015



Detalle de planos de cartones para el dibujo
final delos elementos orgánicos
que constituirán la estructura de las caras de la Torre.

Los dibujos de las caras a manera de "orden orgánico", se constituyen en la estructura fundamental que le da fuerza y función multidimensional.

La paleta seleccionada surge desde los colores utilizados para el bajo esmalte, colores frescos, acuarelados, limpios y expresivos que hacen posible la decoración magistral de nuestras vajillas.




Boceto de baldosas con platos intercalados, boceto, 2014.

7. Límite de altura: La Torre debe ser un límite de alturas hacia el futuro, nuestro espacio urbano no merece sacrificar las montañas que nos rodean. Hay un Plan maestro escrito que nos dice de:” la prudencia que hace verdaderos sabios”. Las Torres (Iglesia Y Bicentenaria) son referentes de ese límite y nos deben obligar al respeto por el paisaje urbano. El Carmen es un pueblo (pronto ciudad) que necesita luz, al levantar los edificios indiscriminadamente en el casco urbano, nuestro pueblo se tornara frio en todo sentido. Estamos haciendo un daño irreparable al destruir sin ningún control el casco urbano histórico central que hemos llamado centro histórico patrimonial, pero además estamos ocultando paulatinamente los maravillosos perfiles de montañas que hacen del Carmen un paraíso sin igual.
8. La disposición de los platos tiene un sentido de acompañamiento materico y coloristico, ellos se convertirán en pequeños puntos visuales, como si con ellos estuviésemos dibujando el mapa de nuestra memoria histórica, pero ellos en ocasiones no son fácilmente reconocibles por su distancia, así que su descubrimiento se convertirá literalmente en una aventura de lo visual. Los platos  cumplirán en principio una doble función para la cual están destinados, la primera y la más importante desde el punto de vista conceptual es que en ellos expresamos lo que somos y lo que hemos vivido al decidir  el camino de pueblo ceramista (debo expresar aquí que son múltiples los pueblos que han decidido ese camino, pero son pocos lo que finalmente han conseguido un sitial en el panorama mundial y sobre todo muy pocos los que han logrado posicionar una IMAGEN DE MARCA, es decir que sus productos sean reconocidos y valorados por el mensaje visual que poseen), de otro lado ellos se van a involucran en la experiencia visual de la Torre, una experiencia que quizás podríamos catalogar de pictórica fundamentalmente, pues el color y su materia son los protagonistas de esta.
9. La Torre es además un gran mueble urbano que acompaña y complementa la espiral, núcleo central de nuestro parque donde podremos sentarnos y disfrutar, entre otros, de la maravillosa colección de árboles que tendrá el arboretum.





Nuevamente agradezco al equipo que me acompaño en la realización de las baldosas, Maryori Ruiz, Eliana Moreno, Eugenia Flórez y María patricia Córdoba (mi esposa) por supuesto a CORONA y a todo el equipo del Colorificio, a la Fundación La Tierra como Camino, desde esta Fundación Luis Berrio y Mario Augusto Arroyave han defendido con ahínco la fuerza expresiva de la Torre , al alcalde Néstor Martínez y    su equipo especialmente a Beatriz Moreno y a LATITUD por apoyar la idea de la Torre en el diseño final del parque



viernes, 24 de abril de 2015

Decoracion Carmelitana. Parte 4


Una Trasformación que no es evidente.

Decoración Carmelitana, Parte 4.

Lo que hemos ganado en estos últimos 25 años.



Trabajo final de Fabio Arcila en el Taller de ATA


Trabajo final de Josefina Quintero en el taller de ATA.


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Trabajo final de Gloria Lucía Robledo, invitada al taller de ATA.



Trabajo final de Nelson Zuluaga Quintero en el Taller de ATA.


Quiero decir que mi manera de llegar al Carmen fue siempre respetuosa, “Yo no vine sabiendo, yo llegué a aprender y a encontrar caminos para seguir soñando”. 
 Me atrevo a escribir en primera persona porque he sido consciente de la trasformación que soñé. Mi vida de entrega al arte, mi condición de artista, diseñador y alfarero, me da una mirada distinta del común y me hacen partícipe de esta trasformación.

Algunos momentos importantes:

1.     Grandes fondos listeados: La primera experiencia importante para mí en el tema de la decoración fue en El Capiro, sus dueños me plantearon dos problemas, uno de ellos era diseñar una vajilla completa que tendría la función de cambiar las formas que por años y décadas se repetían sin ningún asomo de cambio, el trabajo lo realicé, pero no se pudo desarrollar porque la fábrica se cerró, sin embargo esa vajilla se la entregué en donación al ITI en un intento de recuperación de este taller como proyecto común de algunos artesanos, pero esto tampoco funcionó.  El otro proyecto fue diseñar una nueva decoración para exportar, a medio camino entre la decoración con pincel y la rapidez que puede tener el sello con esponja, esa decoración se llamó OCRE y salió en verde alimonado con lila y en ocre con azul, utilizando fondos de color para llenar el espacio, esta es la primera decoración que utiliza el procedimiento de listeado a manera de grandes fondos (creo que todavía se hace en el Taller El Dorado). En ella exploramos también la posibilidad de realizar esponjas con formas para lograr sortear dificultades en determinados procesos. Con esta experiencia logramos años más tarde realizar el proyecto de Alianza Team con Cerámicas Renacer (uno de los proyectos comerciales más grandes en toda la historia del Carmen).

2.     En la Continental (1994) comenzamos una aventura, que a mi modo de ver es esencial. Olga Ligia era mi guía, la experiencia del mercado y el olfato de una vida acompañando a su padre y a su abuelo en la más grande fábrica que existió en El Carmen. Cuando yo llego ya está trabajando el horno continuo, dragón que podía sacar de sus fauces hasta un millón de piezas al mes, pero para lograr esa cantidad de piezas decoradas necesitaríamos 400 decoradoras y como yo soy bien particular no me pareció una locura y comenzamos ella y yo a soñar esa posibilidad. Pero la verdad era otra, La Continental con esa decisión de un horno de tanto calado (60 metros de largo y tecnología siglo XX), estaba destinada a realizar grandes cambios en poco tiempo, uno de ellos era producir con rapidez ese millón de piezas, pero no lo podría lograr con procesos de producción de finales del siglo XIX. Olga y yo hicimos lo que pudimos para salvar la Continental, lógicamente en nuestra área, en lo que creíamos, la decoración.




El maestro Alberto Londoño fotografiando moldes de asas en El Triunfo.


Para visitar una feria en Alemania nos preparamos con una serie de 19 decoraciones con fotografías de Don Alberto Londoño (en el año 1999, con ocasión del centenario de la cerámica, Alberto tomó las fotografías más relevantes de nuestra historia y nadie se acuerda de él o simplemente lo ignoran), trabajamos en ello y pudimos ir a ésta,  con grande emoción recibimos la noticia que teníamos varios conteiner encargados para el mercado Europeo, pero la suerte nos jugó nuevamente una mala pasada al decidirse desde la planta una incapacidad de producir estos pedidos (la fábrica estaba llegando a su final).

Bien, esas decoraciones fueron: Las tradicionales seleccionadas como Florelba, Viboral, Cartago, Agua Marina, Saúl, Aleli y Pensamiento, en ese momento las más emblemáticas y en el criterio de Olga las más vendedoras como decoración tipo Carmen, algunos rediseños a partir de las tradicionales: Curasao, Concepción, Jardín, Carmen, Liz, entre otros y las nuevas: Maíz, Del Huerto, Verano, Marinera…




Liz, re-diseño sobre Saul.


A manera de acercamiento didáctico deseo contar una pequeña historia de algunas de ellas:



Marinera.

Maíz: Encontramos la manera a partir de la esponja de dibujar una mazorca perfecta e incluirla en el espacio, a la vista, muy dinámico del plato, del mismo modo hicimos Marinera, con la necesidad urgente que tenía Olga Ligia de ofrecer vajillería a los hoteles de las zonas costeras colombianas, donde las escamas son construidas desde el pequeño pincel realizado en un “tubo de lapicero viejo” y una esponja para maquillaje (tecnología apropiada, creada por las decoradoras).



Verano.

Verano: Es una decoración que acude a la velocidad de la esponja para crear fondos y a la rapidez del trazo cruzado de la decoradora con respecto al ala del plato.





Del Huerto: Es una decoración que abre caminos nuevos para El Carmen, siempre conservando la rapidez del trazo y su limpieza. En ella exploramos el volumen por primera vez en la historia de nuestra decoración, la naranja se convierte en esa disculpa para acceder a nuevas maneras de construir en el espacio. Como anécdota puedo contar que fue una decoración muy difícil, pues a las decoradoras jamás se les había mencionado o enseñado la posibilidad de hacer un volumen. De otro lado la manera de construir cada plato de la vajilla tenía variaciones en cuanto a la manera de subdividir el espacio, porque debemos recordar, la mayoría de las decoraciones están ligadas a su sistema radial con relación al centro.



Alelí.


Aleli: Aunque es una adaptación con grandes influencias de afuera (ya he contado de su procedencia europea-asiática) se convirtió en una tradicional y sólo era decorada por Consuelo Arias. A Olga Ligia le preocupaba que las demás no atinaban a hacerlo, porque había muchos pedidos y era muy demorada… descubrí que Consuelo con su habilidad natural conseguía “armar” esa aleatoriedad con una gracia que no era fácil, entonces las demás desconcertadas no accedían a ello, me di a la tarea entonces de distribuirla radialmente, de acuerdo a un orden que ellas pudiesen conocer y a las pocas semanas ya muchas de ellas podían hacerlo.




La Carmen.

La Carmen: tengo un amor entrañable por esta decoración porque aunque yo no invente nada, creo que al situar esta flor emblemática en el centro del plato con un tamaño poco habitual logramos incorporar una fuerza de modernidad que necesitaba la tradición.

3.   Después del cierre de la Continental: Mi compromiso con la tradición del Carmen había llegado hasta mi propio taller y así constituimos el taller Ocre, que luego se convertiría en el taller de José Ignacio Vélez, por una decisión legal con respecto a una exportación. Este taller había nacido años antes (1993) en compañía de Maria Patricia Córdoba, mi esposa, una creativa natural sin la cual el proyecto no hubiese sido posible, ademas, con el acompañamiento inigualable de  uno de los artesanos más caballeroso y honesto que he conocido,  Don Bernardo Betancur,  con él,  desarrollamos piezas únicas todo el tiempo, torneadas o en molde, pero siempre únicas, en bajo esmalte, en sobre esmalte, esmaltes superpuestos, crayolas, y reservas de alta temperatura. Íbamos a las ferias representando una novedad para El Carmen. A la última feria que asistimos  (1999) en España, La Feria Iberoamericana de artesanías, fuimos  invitados por  Colombia y ganamos el premio al mejor proyecto, en ese momento terminó la historia de nuestro taller artesanal. 

En compañía de mi familia decidí hacer énfasis en mi proyecto como artista. Pero el asunto siguió, apareció un hombre (artesano tradicional del Carmen) de esos dispuestos a entregar su vida por su proyecto que después de la debacle del cierre de Continental fundó una pequeña empresa que él mismo nombró Renacer, con  sus propias palabras, “yo no voy a permitir que esto se acabe” y con una voluntad férrea se dispuso a forjar el proyecto más exitoso de los últimos años en El Carmen, Nelson Zuluaga Quintero se volvió mi hermano y le he acompañado a construir su sueño que hoy tiene tres empresas: Renacer, La Nacional y Rampini.

4.  Renacer: Herederos de la Continental (Nelson trabajaba allí) en enero del 98 se comenzó a trabajar con algunas personas que habían quedado igualmente desempleados, Flor, Graciela su hermana, Marleny Osorio, Oscar Alzate, Ismelda Zuluaga, Marta Duque, Bertulio Salazar, Carmenza Idárraga, Carmenza Muñoz, Marta Alzate, Hernando Quintero, Iván Arbeláez, Amalia Londoño, Flor Arcila, Ángela Arbeláez, Margarita Quintero, Teresa Idarraga, Marcos Cardona, Francisco Álvarez entre otros y con Marina su esposa, comenzaron esta aventura.  Nelson se convenció rápidamente de que el proyecto tenía sentido en la decoración y comenzamos a trabajar en la continuación de esa evolución, habíamos puesto nuevas formas en producción. En esa época diseñé una vajillería completa con adicionales, llamada Línea Renacimiento, donde todos los modelos en arcilla fueron realizados en mi taller con la ayuda de Bernardo Betancur y Maryory Ruiz y decoraciones un poco más abiertas conceptualmente, Renaciente y Alegría son un ejemplo, pero todavía nos sentíamos tímidos o por lo menos a mi me lo parecía.




Renaciente, diseño realizado en compañía de mi esposa.



Cafetera de la Linea Renacimiento con decoración Renaciente.




Fotografía de Alberto Londoño en el Taller Renacer.


     Entonces aparece Rampini (taller de tradición de la cerámica tipo mayólica italiana). Yo había expresado en múltiples ocasiones la urgencia que teníamos de estudiar otros modelos y otras experiencias de cerámica popular y artística en el mundo, recientemente había dictado un nuevo taller de un año con los artesanos tradicionales, 2004 y 2005,  (casi veinte años después de nuestro primer encuentro) y lo más paradójico  era que estábamos  casi los mismos, pero aunque llegamos lejos con los proyectos creo que la confianza en su propio trabajo no se pudo lograr todavía, sin embargo de esta experiencia se fortaleció Nelson y de igual manera algunos otros talleres  para dar brillo y diversidad a nuestra cultura cerámica, el taller de Maryory Ruiz y el taller de Nelson Zuluaga Londoño se consolidaron en un nuevo esquema donde las formas del alfarero eran ahora las protagonistas, los dos  habían entendido años atrás la importancia de la creación de nuevas formas por medio del torno.




Nelson Zuluaga Londoño torneando.



Algunos integrantes del taller con ATA, en compañía de Don Clemente.



Proyecto de Maryori Ruiz para el taller de ATA.



5.    Cuando aparece Rampini (2010) yo expreso: “Se nos apareció la virgen”, frase que simplemente quería expresar lo que significaba tener en vivo una decoración que nos exigiría otros niveles de apreciación. 

  Y así fue, todo cambió desde entonces, en primer lugar después de aceptar este tipo de “maquila con mucho valor cultural agregado”, pusimos la condición de no molestarnos en el sentido identitario de cada proyecto, aunque de algún modo cada uno, a su manera, iba a ejercer influencias para mejorar. Comenzamos pues la capacitación más ambiciosa jamás realizada en El Carmen, formación que debía incluir elementos del área del diseño gráfico, de Las Bellas Artes y por supuesto de la decoración carmelitana y la decoración italiana, cuya fuente es el renacimiento puro. Al año de comenzar esta aventura había 7 mujeres formadas para realizar la decoración que deseáramos, con capacidad de decisión y despiertas a un mundo nuevo que incluía la creación. Algunas de ellas les había conocido en la Tecnología en Artesanías con énfasis en cerámica de la Universidad de Antioquia (proyecto al que había dedicado varios años y al que tuve que renunciar, pues sus directivas no comprendieron que una tecnología sin taller activo es una farsa), otras llegaban sin tener ninguna experiencia anterior y otras más, muy especiales, Marleny, Cristina y Viviana ya eran decoradoras de nuestra tradición.

Paralelo al proceso de consolidación de Rampini, muchas cosas se movieron entre nosotros: Comenzamos a pensar como podíamos realmente hacer evolucionar la decoración, nos dimos cuenta de lo importante que era mejorar nuestros puntos de venta, la necesidad de una página Web, la importancia de contar nuestra historia, la historia de nuestras decoraciones y la de nuestros talleres, entonces el cambio llegó pleno. 

En estos últimos años hemos realizado decoraciones que ya son “tradicionales” y modernas a la vez, La Flora y la Ramo Rosa diseñadas por Flor Quintero, Frutos Rojos diseñada por Sandra Vargas, La Tupida Roja rediseñada por una mujer diseñadora de Medellín y Enredadera, Hortensia, Anturio, Peces, Providencia y Tati, entre otras,  diseñadas por mí para Renacer.




Tupida Roja.


En el 2014 creamos Cerámica Nacional (hoy Vivoral Ceramica), proyecto en el cual nos lanzamos al futuro con tres tendencias paralelas, la gráfica de etnias precolombinas y actuales, la decoración tipo Carmen y una experiencia Posmoderna. Les invito a todos a visitar su punto de venta en una casa  de la tradición CRIOLLO- REPUBLICANA.

6.     Hoy hay nuevos talleres que son hijos de estas experiencias, el de Eliana Moreno, el de Brigit Gómez y el de Eugenia Flórez.


7.     Pero como lo que nos convoca ahora es la decoración, voy a seguir contando el sentido de cada una de las  más emblemáticas de los últimos años:

8.   Los diseños de Flor: Flor es un capítulo aparte, con ella me encontré desde el comienzo, hicimos una primera capacitación en Continental (no se quien capacitaba a quién), luego nos volvimos a encontrar en la capacitación de diseño y decoración del 2005 en el Instituto de Cultura, cuyos resultados se pueden ver en la FACHADA DEL CURSO en la Calle de la Cerámica, donde Flor por supuesto se destacó especialmente y finalmente nos volvimos a encontrar en la capacitación que diseñé para el proceso Rampini, que nos obligó a fortalecer a todas las decoradoras en áreas más complejas del conocimiento, por supuesto ella y yo y las demás decoradoras del grupo, Renacer, La Nacional y Rampini, nos vemos cada semana sin falta. Flor ha realizado en los últimos años varias decoraciones que se adaptan inmediatamente a la decoración tipo Carmen, ella lo lleva en la sangre, pero por supuesto todas estas experiencias han hecho que ella sea capaz de hacer diseños realmente sorprendentes, entre ellos cabe destacar: Valeria e Isabela, además La Flora y La Ramo Rosa las cuales ya he mencionado.




Isabela


     Isabela: Quiero expresar la belleza de esa decoración, pero sobre todo resaltar la dinámica de sus movimientos donde los trazos firmes, unos florales, otros a manera de zarcillos o arabescos, algunos muy directos donde el pincel apenas se apoya, además la sutileza de su color, como queriendo no llamar la atención, la hacen una de las decoraciones más representativas de la nueva época carmelitana.

   


Valeria.




Frutos Rojos.

Frutos Rojos: Es una decoración que tiene influencia de la decoración que nos llegó desde Italia, se caracteriza por superponer colores delicados que se convierten en fondo o en pequeñas hojas que finalmente son exaltados en su borde con exquisito dibujo, este sólo hecho, el dibujar sobre las pinceladas recientemente lanzadas se constituye en un aporte importante para el futuro y seguimos siendo Carmen.

9.    De otro lado hemos puesto en escena algunas decoraciones que intencionalmente abren algún sendero para ampliar el horizonte de la ICONOGRAFÍA carmelitana, entre ellas:




    Enredadera: En la cual hay una intención clara de hacer partícipe a la decoradora, ella decide cantidades, ritmos, tamaños, superpone color a su antojo, pone la esponja, deja el sutil blanco, pone las pequeñas flores rojas como puntos en el espacio, construye poco a poco un pequeño mundo llamado plato.




Hortensia.


Hortensia: Es realmente una decoración especial, porque como el maíz, la Hortensia es un sembrado fundamental en El Carmen, esta flor es presencia constante de nuestra cotidianidad. Este diseño como la mayoría de los últimos realizados, supera la idea de diseñar un plato, diseñamos realmente una vajilla completa, cada parte es especial y el todo se forma de las partes, procuramos en cada pieza, pocillo, tortero, plato base… desarrollar una idea que finalmente constituya una experiencia que participe de la idea de comer, de estar a la mesa en familia o en grupo. La Hortensia superpone dos colores delicadamente y genera sutiles contrastes, luego llena espacios con los verdes y soluciona cada pieza con participación activa de la decoradora.

Anturio: Esta es una decoración muy ágil, donde el dibujo que es bastante difícil ocupa un lugar prioritario, el mismo estructura la pieza, la plantea como una nueva posibilidad formal. Sobre la mesa ella se constituye en una experiencia única de color.



La Tati en naranja.

La Tati: es una decoración que surgió del especial disfrute que mi esposa siente por el peltre, ella me expresó un día: “yo creo que esta idea sería muy bella para una decoración”, señalándome uno de los múltiples platicos de peltre que tenemos en casa. Es importante anotar que la idea de una decoración surge de cualquier experiencia, sólo tenemos que estar atentos a rescatarla. En este caso específico podríamos pensar cuantas de las ideas de la tradición pudieron haber surgido también del peltre como experiencia cerámica paralela.




Providencia:  Para mi es la decoración más bella que he realizado para Renacer, su punto de partida fue un tejido mexicano… cuando lo vi sentí que ese lenguaje muy entreverado guardaba una idea para mí y por supuesto para El Carmen. Hay un leve desorden en la posición de las flores necesario para la debida expresión del conjunto, las ramitas y las hojas amarran la idea y la hacen una unidad.


En Vivoral cerámicas también tenemos decoraciones tendencia Carmen:

Mar de Rosas: es una decoración muy plástica, muy suelta y muy expresiva, utiliza el recurso de llenar las formas con pinceladas rápidas y delgadas construyendo el diseño alrededor de unas rosas muy esquemáticas, casi abstractas, es un diseño muy moderno que nos hace presagiar grandes nuevos momentos.

De la Abuela: es una decoración que utiliza el espacio como una gran retícula, a manera de un mantel de nuestras abuelas, con grandes flores expresivas y multicolores, es claramente Carmen, sin estar supeditada al centro. 

Batatilla: Con este diseño volvemos a la tradición alrededor del centro, pero ahora las pinceladas hacen sutiles movimientos que atrapan la mirada, como si la decoradora no pudiese nunca decorarla en un orden definitivo




Big Flower.

Big Flower: Es una decoración muy suelta que permite decidir a la decoradora los espacios, la dirección y la posición, se realiza en múltiples colores y se dispone sobre la mesa con esa ventaja adicional. 

Hay otras decoraciones en Vivoral que exploran otros territorios, pero que aún están en proceso de integrarse a nuestro lenguaje, entre ellas pensaría en la decoración Colombia que abre definitivamente un camino sólido de modernidad.

La historia de la decoración es la historia del Carmen, la cerámica como dinámica de materiales nuevos, diseño de formas, otras temperaturas y otras experiencias creativas apenas comienza, somos realmente muy jóvenes. Yo lo he expresado así: “Talavera de Puebla en México comienza su aventura cerámica a finales del siglo XVI, nosotros apenas llevamos un poco más de un siglo”, continuemos pues, poniendo todo nuestro empeño y nuestro corazón, que la arcilla nunca nos va a defraudar.

                                                                      
                                                                   José Ignacio Vélez Puerta
                                                            Reserva Providencia, Güatapé
                                                                              Abril del año 2015.



     Fotografías de Alberto Londoño, Catalina Londoño
y José Ignacio Vélez Puerta.