domingo, 12 de julio de 2020

Self -ie - Portrait . Julio




Ahora en julio comenzamos los talleres de creación
alrededor del problema:

Cual problema?

Hacerse un autorretrato.

Autorretratos a partir de la costumbre ya habitual 
de hacerse a uno mismo una foto con el celular 
y luego enviarla por las redes sociales.

Habito o vicio que yo no poseo, pero que en el año 2016 me hizo pensar en ello
 y decidí  hacer lo que he compartido.





Una Self ie… un reconocernos, un pedir permiso, instalarse, pedir auxilio, consolarse, pensarse, imaginarse…sentirse más, no sentirse menos por fin,…

Una acción desesperada, generosa, ambiciosa, actitud de dolor, de tedio, de hastío, de orgullo…un autorretrato que no se piensa quizás o que se piensa demasiado, que se planea… me visto, me desvisto, me “trucco”, me evado, me pierdo,…puedo ser yo mismo, por fin el asombro de otros, por fin la perplejidad…y cuando será que puedo ser reconocido, admirado…

Pero es muy fácil, es pan comido dirían algunos…y si no es una foto y si me pienso de otra forma, no me he mirado lo suficiente para conocerme, no he realizado estudios de mí mismo, lo cual sería obvio.
Para poder pensar en las imágenes del mundo no sería lógico comenzar por uno mismo?  Yo estoy aquí conmigo, no me puedo extraviar de mí mismo, duermo con mi cara, me levanto con mi cuerpo, no puedo evadirme,

soy la imagen primera de mi experiencia vital.




Yo viajo conmigo, así se piensa la Self ie: me muestro en espacios diversos, cambio de imagen, mi perfil es uno un día y luego otro. Soy creativo, puedo ser uno que imagino y otro y otro más y aun puedo perderme en otro que yo mismo puedo no conocer.
Pero yo habito espacios diversos y esta es una variable contundente, la luz, el clima, el paisaje, el encuadre, el programa de la cámara, todo cambia…todo es mutante y yo mismo me pierdo, esto es parte del problema…

Entonces:

Asumí realizar un autorretrato cada día
para resolver el problema.









Y me di cuenta que era distinto cada día, que me veía rojo, azul…   que era árbol, tigre o nube, más pequeño a veces, a veces silencioso, gris, claro, profundo, insondable, oscuro, tierno o uno que no conocía de pronto.














Un día grafito, otro acuarela  o tierras, matizado, en lineas o manchas,
fluido, pesado, etéreo…aquí y ahora, pasado, futuro o allí o más allá, diverso, múltiple, dual…












En el espejo, en el vidrio, en la vitrina del aeropuerto, en la piedra ancestral;  de memoria, imaginándome más gordo, más flaco, en el taller de Cezanne, en el de Morandi,  en la piel de Egon o en el mundo de Picasso.























mi oreja izquierda.


No sé si lo logré, pero  estoy seguro del disfrute,
 aunque fue realmente difícil,
 pues mis métodos buscaron más allá del celular.



En la Reserva Natural Providencia, Guatape, julio 12 del año 2020.






martes, 7 de julio de 2020

El horno soñado, hijo de la tradición Carmelitana.


IGNATIUS:

Nacido del fuego.

Del latín IGNIS, Fuego.

 Ignacio.

 

Comenzando el horno: Realización de la base en concreto
 y comienzo del piso del hogar con adobes de arcilla refractaria.

Los adobes y arcos utilizados en este horno pertenecen a la tradición cerámica carmelitana.
 (Tradición artesanal de El Carmen de Viboral, Antioquia, Colombia)

Hacer un horno de leña para realizar ceràmica en esta época parecería un contrasentido, un irrespeto a la naturaleza o una posición “primitiva” frente a las nuevas opciones y tecnologías.

Hago precisión en estos conceptos, pero no pretendo generar una discusión aquí, ni mucho menos deseo profundizar en una defensa para justificar mi propósito, simplemente deseo compartir esta experiencia que creo es coherente, propositiva y necesaria para el mundo de la creación en el medio cerámico.




Piso de adobe con pega de cemento refractario.
(adobes macizos de 40x20x10 centímetros)






He soñado realizar un horno para leña desde hace 35 años cuando con Arcadio Blasco Pastor (gran artista español maestro de mis primeros pasos en el medio cerámico) hicimos una quema con madera para subir a 1.400 grados centígrados, esto fue en nuestro  primer encuentro en Sargadelos, (Galicia, España, 1985).


Tuve que pasar por múltiples experiencias como quemas con carbón de piedra en los antiguos hornos de El Carmen de Viboral, en la Antigua Ceramicas El  Capiro para realizar loza dentro de los estuches tradicionales o en el taller de Don Rafael Cardona para cocer sus materas de arcilla roja en 1.000 grados.Posteriormente en Refractarios Continental, donde se hacen quemas con aceite quemado, recuerdo muy especialmente la quema de Los Arboles Imaginados en cono 12 aprox. Luego las quemas con leña de los esmaltes Shino en Curaumilla, (Chile), en un horno experimental que muchos hemos  disfrutado. O las quemas de baja temperatura con  maestras artesanas como Virgelina en San Vicente (Antioquia),  con Carmen en La Chamba (Tolima) para hacer cerámica negra, con Elisabeth y Jorge en Juana Sánchez (Bolívar), para hacer tinajas  y las quemas vividas en el taller de Flavia en Cunha (Brasil), entre otras.



Esta lista la base para montar los arcos.



Levantando los primeros arcos.

Siempre imaginé construir mi propio horno, el cual pensaba…aportaría a construir mi propio mundo en mi taller, en mi casa.

Había ya recopilado información suficiente, la cual por lo menos me indicaba un camino, me hacía sentir más seguro, aunque hacer un horno siempre será una aventura.






A la izquierda, Gerardo, amigo de la Vereda, a la derecha, Daniel,
 arquitecto y artista, quien fue esencial en el proceso constructivo.




Recubrimiento de la bóveda de fuego (el hogar).







Detalles constructivos.


Un buen día del año 2018, me llamó un personaje muy conocido en el ámbito de "las segundas"…tiene un depósito  de cosas viejas, en ocasiones, uno encuentra en su bodega – patio de casa, verdaderas joyas de arquitectura o arqueología industrial.
Diego, así se llama, me indicó que estaban tumbando los hornos de Don Samuel Pareja, los del taller El progreso, este taller era uno de aquellos emblemáticos que lograron sobrevivir hasta los años 90s en la tradición carmelitana y estos hornos de los cuales me hablaba eran algunos de los últimos, entre muchos,  que indiscriminadamente han derribado en los últimos 30 o 40 años.








En este momento se construye el piso del horno.





Relleno refractario mas arena, mas cemento refractario.




Espacio posterior de la  cámara
 y  espacio anterior  para la salida de chimenea.
Vamos definiendo los  pequeños huecos que serán
entradas adicionales de aire o mirillas para observar temperatura.




Giovanni, amigo y  artista y Gerardo trabajando en la parte baja de la chimenea.




Tres alumnas muy juiciosas: Eugenia, Estefany y Liliana. Al centro Tati, mi esposa.

Mientras el equipo de hombres trabajaba en el horno . 
IGNATIUS,
otro equipo de mujeres guapas
 trabajo en el horno 
 LUCIFER, que en latín significa:
Portador de luz.

(este es un horno de gas de llama invertida para dos quemadores de gas,
realizado con ladrillos aislantes).








Y continuamos levantando  la cámara y la chimenea.







Abertura de paso del fuego desde el hogar.





Resanando con cemento refractario, chamotte y arcilla.


Yo le exprese a Diego de manera impulsiva. "Guárdame todos los arcos y todos los adobes que me puedas recuperar, tengo la ilusión de realizar un horno en mi taller para hacer honor a esa memoria nuestra que no han podido cuidar o no han querido".

No me he cansado de recordar a todos los gobiernos municipales desde hace mas de 30 años de la importancia de la conservación de las infraestructuras de las fábricas tradicionales que son patrimonio, especialmente sus hornos. En los años 80s, todavía era posible ver un perfil urbano definido por la Torre de la Iglesia y las múltiples chimeneas de los hornos que todavía se conservaban.



Detalle de los arcos, nótese la memoria de quemas anteriores.
En este horno de Cerámicas El Progreso  podemos ver el rastro
 de por lo menos 50 años de trabajo.

Los arcos de la tradición artesanal del Carmen
 eran en realidad medios arcos, realizados a mano, 
con una mezcla de arcillas blancas refractarias, 
arcilla de Rionegro, seguramente caolín de la Unión 
y por supuesto Chamotte.



 Días después comenzamos a cargar nuestro primer viaje para traer los adobes y los arcos hasta nuestra Reserva.

Vivo con mi esposa en la Reserva Natural Providencia, en Guatape, Antioquia,  desde hace 22 años estamos recuperando el bosque nativo en un poco más de 200.000 metros cuadrados. Sembrar y cuidar el bosque es nuestro propósito y como es natural aquí los arboles se caen o hay coníferas ya viejas (ellas son poco importantes en el ecosistema) que deben cortarse
para el buen mantenimiento del bosque.

 Esta es la madera idónea para alimentar a Ignatius.

 Fueron varios viajes, casi una veintena de arcos, adobes quemados y no quemados realizados de forma maciza con pastas intuitivas de tipo refractario que, lo sabemos habían soportado por lo menos 1200 grados. Yo guardè todo esto aquí, al lado de mi taller, incluso, era casi un estorbo tanto material, pero que haría con ello?







Poniendo los arcos de la puerta.



La emoción es grande ahora.






Los arcos son muy pesados. 
Ahora  comenzamos la bóveda del horno.



Detalle de postura de arcos.


.


Definiendo la chimenea.

Luego del viaje a Cunha en Brasil en el año 2017, la idea de un horno Noborigama (anagama) fue perfilándose en mi imaginario. Mirar aquellos hornos habituales en Cunha fue realmente emocionante. 

Dibuje varios prospectos con múltiples ayudas: el libro de Olsen, los consejos de un profesor de Andrés Monzón, amigo del barro quien para entonces estudiaba en la Alfred University, además tenía en mi cabeza el horno de Flavia en su taller de Cunha, el cual era práctico y de unas dimensiones ideales.

Pero en el año 2019 llegó mi Schwannoma, un tumor que se había encajado en mi pulmón izquierdo desde hacía muchos años y yo no lo había sentido todavía, fue una coincidencia el haberlo encontrado y… la vida se tornó en pregunta.





Algunos meses después como una nueva oportunidad para mi vida, estaba construyendo mi nuevo horno, diseñado en los primeros meses de recuperación, basado en la cantidad de  arcos y de adobes que tenía, un horno hijo de la tradición carmelitana.


 







Daniel, Eugenia, Juan David, también artista plastico y Gerardo.









Este es el horno.

He compartido su construcción con detalle, porque sé que para algunos de ustedes será el comienzo de un nuevo sueño en su vida.
 Comparto hoy esta aventura, porque ya se  hizo la primera quema de 1050 grados, quema clave para saber su funcionamiento sus limitaciones y sus posibilidades.
Y me da inmensa alegría contar que el horno fue un éxito, el próximo paso será una quema a 1200 grados.











Don Eli, Gerardo y Amado montando la chimenea.




Me da mucha alegría además, saber que fue construido con materiales de la tradición cerámica carmelitana, que en las últimas décadas ha destruido paulatinamente su patrimonio. Los  hornos han sido tirados como relleno de carreteras o en el mejor de los casos, con ellos se han construido muros de marraneras o cuartos útiles en establos y otros destinos).
Por supuesto que no sería idóneo que hoy estuviésemos quemando en aquellos hornos, ellos fueron los principales causantes de la deforestación en la región – los empresarios se preocuparon de contratar la madera, pero nunca sembraron árboles. Eran hornos muy grandes cuyas quemas podrían durar varios días.

Hasta hoy son innumerables los hornos ya destruidos, quizás decenas y para nuestra tristeza quedan muy pocos en pie y algunos en peligro inminente. Cada uno de esos hornos podría haberse constituido en un símbolo… espacios de turismo, pequeños museos interactivos, almacenes de cerámica, entre otros.







Ajustando los cables tensores.



Don Eli rematando la chimenea en el techo.






El horno terminado.

IGNATIUS se planteó como un horno de llama invertida, es decir, el fuego debe entrar a la cámara desde abajo, recorrer el espacio, primero hacia arriba donde encuentra límite (arcos) y es obligado a bajar para encontrar la salida de la chimenea. Estos hornos tienen una temperatura más alta en la parte superior, pero si su cámara no es muy alta las diferencias pueden ser muy pequeñas.

En las próximas entradas del blog compartiré el proceso de la primera quema, algunos dibujos preparatorios del horno a manera de memoria y luego, las notas recopiladas por mi amigo Carlos Robledo para comprender algunos aspectos básicos en la construcción de hornos para ceramica.

Gracias a todo el grupo de trabajo, 
un horno asi solo es posible realizarse en común - unidad.

Un agradecimiento especial a Estefany Marin Bermudez
  quien hizo la mayoría de las fotografías del proceso.



En Providencia, julio 2020.