viernes, 24 de abril de 2015

Una Trasformación que no es evidente.



La evolución en la decoración.
Decoración Carmelitana, Parte 4.

Lo que hemos ganado en estos últimos 25 años.



Trabajo final de Fabio Arcila en el Taller de ATA


Trabajo final de Josefina Quintero en el taller de ATA.


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Trabajo final de Gloria Lucía Robledo, invitada al taller de ATA.



Trabajo final de Nelson Zuluaga Quintero en el Taller de ATA.


Quiero decir que mi manera de llegar al Carmen fue siempre respetuosa, “Yo no vine sabiendo, yo llegué a aprender y a encontrar caminos para seguir soñando”. 
 Me atrevo a escribir en primera persona porque he sido consciente de la trasformación que soñé. Mi vida de entrega al arte, mi condición de artista, diseñador y alfarero, me da una mirada distinta del común y me hacen partícipe de esta trasformación.

Algunos momentos importantes:

1.     Grandes fondos listeados: La primera experiencia importante para mí en el tema de la decoración fue en El Capiro, sus dueños me plantearon dos problemas, uno de ellos era diseñar una vajilla completa que tendría la función de cambiar las formas que por años y décadas se repetían sin ningún asomo de cambio, el trabajo lo realicé, pero no se pudo desarrollar porque la fábrica se cerró, sin embargo esa vajilla se la entregué en donación al ITI en un intento de recuperación de este taller como proyecto común de algunos artesanos, pero esto tampoco funcionó.  El otro proyecto fue diseñar una nueva decoración para exportar, a medio camino entre la decoración con pincel y la rapidez que puede tener el sello con esponja, esa decoración se llamó OCRE y salió en verde alimonado con lila y en ocre con azul, utilizando fondos de color para llenar el espacio, esta es la primera decoración que utiliza el procedimiento de listeado a manera de grandes fondos (creo que todavía se hace en el Taller El Dorado). En ella exploramos también la posibilidad de realizar esponjas con formas para lograr sortear dificultades en determinados procesos. Con esta experiencia logramos años más tarde realizar el proyecto de Alianza Team con Cerámicas Renacer (uno de los proyectos comerciales más grandes en toda la historia del Carmen).

2.     En la Continental (1994) comenzamos una aventura, que a mi modo de ver es esencial. Olga Ligia era mi guía, la experiencia del mercado y el olfato de una vida acompañando a su padre y a su abuelo en la más grande fábrica que existió en El Carmen. Cuando yo llego ya está trabajando el horno continuo, dragón que podía sacar de sus fauces hasta un millón de piezas al mes, pero para lograr esa cantidad de piezas decoradas necesitaríamos 400 decoradoras y como yo soy bien particular no me pareció una locura y comenzamos ella y yo a soñar esa posibilidad. Pero la verdad era otra, La Continental con esa decisión de un horno de tanto calado (60 metros de largo y tecnología siglo XX), estaba destinada a realizar grandes cambios en poco tiempo, uno de ellos era producir con rapidez ese millón de piezas, pero no lo podría lograr con procesos de producción de finales del siglo XIX. Olga y yo hicimos lo que pudimos para salvar la Continental, lógicamente en nuestra área, en lo que creíamos, la decoración.




El maestro Alberto Londoño fotografiando moldes de asas en El Triunfo.


Para visitar una feria en Alemania nos preparamos con una serie de 19 decoraciones con fotografías de Don Alberto Londoño (en el año 1999, con ocasión del centenario de la cerámica, Alberto tomó las fotografías más relevantes de nuestra historia y nadie se acuerda de él o simplemente lo ignoran), trabajamos en ello y pudimos ir a ésta,  con grande emoción recibimos la noticia que teníamos varios conteiner encargados para el mercado Europeo, pero la suerte nos jugó nuevamente una mala pasada al decidirse desde la planta una incapacidad de producir estos pedidos (la fábrica estaba llegando a su final).

Bien, esas decoraciones fueron: Las tradicionales seleccionadas como Florelba, Viboral, Cartago, Agua Marina, Saúl, Aleli y Pensamiento, en ese momento las más emblemáticas y en el criterio de Olga las más vendedoras como decoración tipo Carmen, algunos rediseños a partir de las tradicionales: Curasao, Concepción, Jardín, Carmen, Liz, entre otros y las nuevas: Maíz, Del Huerto, Verano, Marinera…




Liz, re-diseño sobre Saul.


A manera de acercamiento didáctico deseo contar una pequeña historia de algunas de ellas:



Marinera.

Maíz: Encontramos la manera a partir de la esponja de dibujar una mazorca perfecta e incluirla en el espacio, a la vista, muy dinámico del plato, del mismo modo hicimos Marinera, con la necesidad urgente que tenía Olga Ligia de ofrecer vajillería a los hoteles de las zonas costeras colombianas, donde las escamas son construidas desde el pequeño pincel realizado en un “tubo de lapicero viejo” y una esponja para maquillaje (tecnología apropiada, creada por las decoradoras).



Verano.

Verano: Es una decoración que acude a la velocidad de la esponja para crear fondos y a la rapidez del trazo cruzado de la decoradora con respecto al ala del plato.





Del Huerto: Es una decoración que abre caminos nuevos para El Carmen, siempre conservando la rapidez del trazo y su limpieza. En ella exploramos el volumen por primera vez en la historia de nuestra decoración, la naranja se convierte en esa disculpa para acceder a nuevas maneras de construir en el espacio. Como anécdota puedo contar que fue una decoración muy difícil, pues a las decoradoras jamás se les había mencionado o enseñado la posibilidad de hacer un volumen. De otro lado la manera de construir cada plato de la vajilla tenía variaciones en cuanto a la manera de subdividir el espacio, porque debemos recordar, la mayoría de las decoraciones están ligadas a su sistema radial con relación al centro.



Alelí.


Aleli: Aunque es una adaptación con grandes influencias de afuera (ya he contado de su procedencia europea-asiática) se convirtió en una tradicional y sólo era decorada por Consuelo Arias. A Olga Ligia le preocupaba que las demás no atinaban a hacerlo, porque había muchos pedidos y era muy demorada… descubrí que Consuelo con su habilidad natural conseguía “armar” esa aleatoriedad con una gracia que no era fácil, entonces las demás desconcertadas no accedían a ello, me di a la tarea entonces de distribuirla radialmente, de acuerdo a un orden que ellas pudiesen conocer y a las pocas semanas ya muchas de ellas podían hacerlo.




La Carmen.

La Carmen: tengo un amor entrañable por esta decoración porque aunque yo no invente nada, creo que al situar esta flor emblemática en el centro del plato con un tamaño poco habitual logramos incorporar una fuerza de modernidad que necesitaba la tradición.

3.   Después del cierre de la Continental: Mi compromiso con la tradición del Carmen había llegado hasta mi propio taller y así constituimos el taller Ocre, que luego se convertiría en el taller de José Ignacio Vélez, por una decisión legal con respecto a una exportación. Este taller había nacido años antes (1993) en compañía de Maria Patricia Córdoba, mi esposa, una creativa natural sin la cual el proyecto no hubiese sido posible, ademas, con el acompañamiento inigualable de  uno de los artesanos más caballeroso y honesto que he conocido,  Don Bernardo Betancur,  con él,  desarrollamos piezas únicas todo el tiempo, torneadas o en molde, pero siempre únicas, en bajo esmalte, en sobre esmalte, esmaltes superpuestos, crayolas, y reservas de alta temperatura. Íbamos a las ferias representando una novedad para El Carmen. A la última feria que asistimos  (1999) en España, La Feria Iberoamericana de artesanías, fuimos  invitados por  Colombia y ganamos el premio al mejor proyecto, en ese momento terminó la historia de nuestro taller artesanal. 

En compañía de mi familia decidí hacer énfasis en mi proyecto como artista. Pero el asunto siguió, apareció un hombre (artesano tradicional del Carmen) de esos dispuestos a entregar su vida por su proyecto que después de la debacle del cierre de Continental fundó una pequeña empresa que él mismo nombró Renacer, con  sus propias palabras, “yo no voy a permitir que esto se acabe” y con una voluntad férrea se dispuso a forjar el proyecto más exitoso de los últimos años en El Carmen, Nelson Zuluaga Quintero se volvió mi hermano y le he acompañado a construir su sueño que hoy tiene tres empresas: Renacer, La Nacional y Rampini.

4.  Renacer: Herederos de la Continental (Nelson trabajaba allí) en enero del 98 se comenzó a trabajar con algunas personas que habían quedado igualmente desempleados, Flor, Graciela su hermana, Marleny Osorio, Oscar Alzate, Ismelda Zuluaga, Marta Duque, Bertulio Salazar, Carmenza Idárraga, Carmenza Muñoz, Marta Alzate, Hernando Quintero, Iván Arbeláez, Amalia Londoño, Flor Arcila, Ángela Arbeláez, Margarita Quintero, Teresa Idarraga, Marcos Cardona, Francisco Álvarez entre otros y con Marina su esposa, comenzaron esta aventura.  Nelson se convenció rápidamente de que el proyecto tenía sentido en la decoración y comenzamos a trabajar en la continuación de esa evolución, habíamos puesto nuevas formas en producción. En esa época diseñé una vajillería completa con adicionales, llamada Línea Renacimiento, donde todos los modelos en arcilla fueron realizados en mi taller con la ayuda de Bernardo Betancur y Maryory Ruiz y decoraciones un poco más abiertas conceptualmente, Renaciente y Alegría son un ejemplo, pero todavía nos sentíamos tímidos o por lo menos a mi me lo parecía.




Renaciente, diseño realizado en compañía de mi esposa.



Cafetera de la Linea Renacimiento con decoración Renaciente.




Fotografía de Alberto Londoño en el Taller Renacer.


     Entonces aparece Rampini (taller de tradición de la cerámica tipo mayólica italiana). Yo había expresado en múltiples ocasiones la urgencia que teníamos de estudiar otros modelos y otras experiencias de cerámica popular y artística en el mundo, recientemente había dictado un nuevo taller de un año con los artesanos tradicionales, 2004 y 2005,  (casi veinte años después de nuestro primer encuentro) y lo más paradójico  era que estábamos  casi los mismos, pero aunque llegamos lejos con los proyectos creo que la confianza en su propio trabajo no se pudo lograr todavía, sin embargo de esta experiencia se fortaleció Nelson y de igual manera algunos otros talleres  para dar brillo y diversidad a nuestra cultura cerámica, el taller de Maryory Ruiz y el taller de Nelson Zuluaga Londoño se consolidaron en un nuevo esquema donde las formas del alfarero eran ahora las protagonistas, los dos  habían entendido años atrás la importancia de la creación de nuevas formas por medio del torno.




Nelson Zuluaga Londoño torneando.



Algunos integrantes del taller con ATA, en compañía de Don Clemente.



Proyecto de Maryori Ruiz para el taller de ATA.



5.    Cuando aparece Rampini (2010) yo expreso: “Se nos apareció la virgen”, frase que simplemente quería expresar lo que significaba tener en vivo una decoración que nos exigiría otros niveles de apreciación. 

  Y así fue, todo cambió desde entonces, en primer lugar después de aceptar este tipo de “maquila con mucho valor cultural agregado”, pusimos la condición de no molestarnos en el sentido identitario de cada proyecto, aunque de algún modo cada uno, a su manera, iba a ejercer influencias para mejorar. Comenzamos pues la capacitación más ambiciosa jamás realizada en El Carmen, formación que debía incluir elementos del área del diseño gráfico, de Las Bellas Artes y por supuesto de la decoración carmelitana y la decoración italiana, cuya fuente es el renacimiento puro. Al año de comenzar esta aventura había 7 mujeres formadas para realizar la decoración que deseáramos, con capacidad de decisión y despiertas a un mundo nuevo que incluía la creación. Algunas de ellas les había conocido en la Tecnología en Artesanías con énfasis en cerámica de la Universidad de Antioquia (proyecto al que había dedicado varios años y al que tuve que renunciar, pues sus directivas no comprendieron que una tecnología sin taller activo es una farsa), otras llegaban sin tener ninguna experiencia anterior y otras más, muy especiales, Marleny, Cristina y Viviana ya eran decoradoras de nuestra tradición.

Paralelo al proceso de consolidación de Rampini, muchas cosas se movieron entre nosotros: Comenzamos a pensar como podíamos realmente hacer evolucionar la decoración, nos dimos cuenta de lo importante que era mejorar nuestros puntos de venta, la necesidad de una página Web, la importancia de contar nuestra historia, la historia de nuestras decoraciones y la de nuestros talleres, entonces el cambio llegó pleno. 

En estos últimos años hemos realizado decoraciones que ya son “tradicionales” y modernas a la vez, La Flora y la Ramo Rosa diseñadas por Flor Quintero, Frutos Rojos diseñada por Sandra Vargas, La Tupida Roja rediseñada por una mujer diseñadora de Medellín y Enredadera, Hortensia, Anturio, Peces, Providencia y Tati, entre otras,  diseñadas por mí para Renacer.




Tupida Roja.


En el 2014 creamos Cerámica Nacional, proyecto en el cual nos lanzamos al futuro con tres tendencias paralelas, la gráfica de etnias precolombinas y actuales, la decoración tipo Carmen y una experiencia Posmoderna. Les invito a todos a visitar su punto de venta en una casa  de la tradición CRIOLLO- REPUBLICANA.

6.     Hoy hay nuevos talleres que son hijos de estas experiencias, el de Eliana Moreno, el de Brigit Gómez y el de Eugenia Flórez.


7.     Pero como lo que nos convoca ahora es la decoración, voy a seguir contando el sentido de cada una de las  más emblemáticas de los últimos años:

8.   Los diseños de Flor: Flor es un capítulo aparte, con ella me encontré desde el comienzo, hicimos una primera capacitación en Continental (no se quien capacitaba a quién), luego nos volvimos a encontrar en la capacitación de diseño y decoración del 2005 en el Instituto de Cultura, cuyos resultados se pueden ver en la FACHADA DEL CURSO en la Calle de la Cerámica, donde Flor por supuesto se destacó especialmente y finalmente nos volvimos a encontrar en la capacitación que diseñé para el proceso Rampini, que nos obligó a fortalecer a todas las decoradoras en áreas más complejas del conocimiento, por supuesto ella y yo y las demás decoradoras del grupo, Renacer, La Nacional y Rampini, nos vemos cada semana sin falta. Flor ha realizado en los últimos años varias decoraciones que se adaptan inmediatamente a la decoración tipo Carmen, ella lo lleva en la sangre, pero por supuesto todas estas experiencias han hecho que ella sea capaz de hacer diseños realmente sorprendentes, entre ellos cabe destacar: Valeria e Isabela, además La Flora y La Ramo Rosa las cuales ya he mencionado.




Isabela


     Isabela: Quiero expresar la belleza de esa decoración, pero sobre todo resaltar la dinámica de sus movimientos donde los trazos firmes, unos florales, otros a manera de zarcillos o arabescos, algunos muy directos donde el pincel apenas se apoya, además la sutileza de su color, como queriendo no llamar la atención, la hacen una de las decoraciones más representativas de la nueva época carmelitana.

   


Valeria.




Frutos Rojos.

Frutos Rojos: Es una decoración que tiene influencia de la decoración que nos llegó desde Italia, se caracteriza por superponer colores delicados que se convierten en fondo o en pequeñas hojas que finalmente son exaltados en su borde con exquisito dibujo, este sólo hecho, el dibujar sobre las pinceladas recientemente lanzadas se constituye en un aporte importante para el futuro y seguimos siendo Carmen.

9.    De otro lado hemos puesto en escena algunas decoraciones que intencionalmente abren algún sendero para ampliar el horizonte de la ICONOGRAFÍA carmelitana, entre ellas:




    Enredadera: En la cual hay una intención clara de hacer partícipe a la decoradora, ella decide cantidades, ritmos, tamaños, superpone color a su antojo, pone la esponja, deja el sutil blanco, pone las pequeñas flores rojas como puntos en el espacio, construye poco a poco un pequeño mundo llamado plato.




Hortensia.


Hortensia: Es realmente una decoración especial, porque como el maíz, la Hortensia es un sembrado fundamental en El Carmen, esta flor es presencia constante de nuestra cotidianidad. Este diseño como la mayoría de los últimos realizados, supera la idea de diseñar un plato, diseñamos realmente una vajilla completa, cada parte es especial y el todo se forma de las partes, procuramos en cada pieza, pocillo, tortero, plato base… desarrollar una idea que finalmente constituya una experiencia que participe de la idea de comer, de estar a la mesa en familia o en grupo. La Hortensia superpone dos colores delicadamente y genera sutiles contrastes, luego llena espacios con los verdes y soluciona cada pieza con participación activa de la decoradora.

Anturio: Esta es una decoración muy ágil, donde el dibujo que es bastante difícil ocupa un lugar prioritario, el mismo estructura la pieza, la plantea como una nueva posibilidad formal. Sobre la mesa ella se constituye en una experiencia única de color.



La Tati en naranja.

La Tati: es una decoración que surgió del especial disfrute que mi esposa siente por el peltre, ella me expresó un día: “yo creo que esta idea sería muy bella para una decoración”, señalándome uno de los múltiples platicos de peltre que tenemos en casa. Es importante anotar que la idea de una decoración surge de cualquier experiencia, sólo tenemos que estar atentos a rescatarla. En este caso específico podríamos pensar cuantas de las ideas de la tradición pudieron haber surgido también del peltre como experiencia cerámica paralela.




Providencia:  Para mi es la decoración más bella que he realizado para Renacer, su punto de partida fue un tejido mexicano… cuando lo vi sentí que ese lenguaje muy entreverado guardaba una idea para mí y por supuesto para El Carmen. Hay un leve desorden en la posición de las flores necesario para la debida expresión del conjunto, las ramitas y las hojas amarran la idea y la hacen una unidad.


En La Nacional también tenemos decoraciones tendencia Carmen:

Mar de Rosas: es una decoración muy plástica, muy suelta y muy expresiva, utiliza el recurso de llenar las formas con pinceladas rápidas y delgadas construyendo el diseño alrededor de unas rosas muy esquemáticas, casi abstractas, es un diseño muy moderno que nos hace presagiar grandes nuevos momentos.

De la Abuela: es una decoración que utiliza el espacio como una gran retícula, a manera de un mantel de nuestras abuelas, con grandes flores expresivas y multicolores, es claramente Carmen, sin estar supeditada al centro. 

Batatilla: Con este diseño volvemos a la tradición alrededor del centro, pero ahora las pinceladas hacen sutiles movimientos que atrapan la mirada, como si la decoradora no pudiese nunca decorarla en un orden definitivo




Big Flower.

Big Flower: Es una decoración muy suelta que permite decidir a la decoradora los espacios, la dirección y la posición, se realiza en múltiples colores y se dispone sobre la mesa con esa ventaja adicional. 

Hay otras decoraciones en la Nacional que exploran otros territorios, pero que aún están en proceso de integrarse a nuestro lenguaje, entre ellas pensaría en la decoración Colombia que abre definitivamente un camino sólido de modernidad.

La historia de la decoración es la historia del Carmen, la cerámica como dinámica de materiales nuevos, diseño de formas, otras temperaturas y otras experiencias creativas apenas comienza, somos realmente muy jóvenes. Yo lo he expresado así: “Talavera de Puebla en México comienza su aventura cerámica a finales del siglo XVI, nosotros apenas llevamos un poco más de un siglo”, continuemos pues, poniendo todo nuestro empeño y nuestro corazón, que la arcilla nunca nos va a defraudar.

                                                                      
                                                                   José Ignacio Vélez Puerta
                                                            Reserva Providencia, Güatapé
                                                                              Abril del año 2015.



     Fotografías de Alberto Londoño, Catalina Londoño
y José Ignacio Vélez Puerta.



Mi propia historia en El Carmen de Viboral.

Aspectos observados durante estos 30 años

Pequeño resumen de mi propia historia

Debo escribir con urgencia por lo menos un resumen de lo que he vivido en El Carmen desde que llegué en los primeros meses del año 1986. He leído muchos textos sobre esta tradición cerámica, algunos son muy completos en la descripción de los procesos, pero ninguno me deja satisfecho en el aspecto humano y mucho menos en lo fundamental, la decoración. No se nutren los textos con reflexiones y muchas veces no se ha dicho la verdad sobre momentos o personas, algunos de los textos más importantes son verdaderas farsas y lo grave es que además, hayan sido escritos por algunos de los personajes más cercanos a la artesanía colombiana, pero esos temas más difíciles requieren un contexto  y una intención de parte de la comunidad de artesanos, entonces, por ahora es un asunto eludible y postergable hasta que llegue el momento de una verdadera sanación de la memoria cultural ligada a la cerámica carmelitana, (sólo hablaré entonces de lo que es posible hablar, procurando el camino de la reflexión).



Juan Guillermo Castro observando el estado de un horno
 en el taller de Anibal García

En esta entrada del blog quiero contar como llegué al Carmen, cuál fue el panorama que encontré y cómo asumí cada reto que la vida me propuso:

1.    Había conocido desde la Universidad (diseño UPB) la cerámica de El Carmen y me había acercado a ella con gran interés (principios de los 80s) , en mis visitas siempre, de una manera recurrente, terminaba en el taller de don Samuel Pareja (Cerámicas El Progreso), uno de los verdaderos artesanos de la generación de los viejos… conocía todo el proceso, pero además decoraba y se sentía su amor por el oficio (él ha sido uno de los damnificados en la historia que han escrito de este pueblo Antioqueño).




Sopera realizada en El Triunfo (ya desaparecida).

2.    En 1985 fui invitado al Seminario Internacional de Cerámica de Sargadelos en Galicia, España, era el único colombiano allí y pude con gran orgullo hablar de la cerámica carmelitana, animado por Don Arcadio Blasco Pastor (uno de los artistas de la cerámica más importantes del siglo XX), comencé a soñar en la posibilidad de acompañar algún proceso de recuperación de la cerámica del Carmen.

3.   El deseo y el presagio fueron reales,  meses después de llegar, (en 1986 yo ya era profesor en la Facultad de Diseño de la UPB en Medellín,  además director en el área de Artes en El Instituto de Artes de Medellín) y fui invitado por Artesanías de Colombia para dar una capacitación a los artesanos del Carmen y este fue mi primer contacto con el grupo de artesanos tradicionales, entre los que recuerdo con especial agrado a Don Clemente Betancur (ya fallecido) y a Bernardo Betancur, todavía “vivito y coliando,  como él diría en sus propias palabras”. Los de Artesanías éramos un equipo muy completo entre los que se encontraban: las ceramistas Clemencia Ortega, Mábel Isaza y la investigadora María Teresa Arcila, entre otros, de la cual casi todas las publicaciones actuales recientes han bebido dar crédito suficiente a su maravillosa contribución. Todos teníamos una función específica y a mí me correspondió trabajar con el grupo de los artesanos de tradición en procesos de creatividad.

4.     El Carmen me atrapa y me instalo con mi familia en la vereda Aguas Claras.

5.  Entre los artesanos había una atmósfera que en un primer momento no comprendía, con el tiempo supe de los conflictos entre muchos de ellos.

6.   Encontré además un hermetismo generalizado para con las fórmulas o recetas para las pastas y para la preparación de esmaltes y colores, (ya he contado una, entre muchas anécdotas, en una reciente entrada del blog).



Estado de los hornos de La Chapa, 2005.


7.    Encontré algunos artesanos con una capacidad natural para el modelado con arcillas, pero no había destrezas desarrolladas para crear nuevas formas, lo que ya me hacía pensar sobre la no muy completa formación recibida en la Escuela Nacional de Cerámica que había cerrado años atrás, es real que la Escuela hizo énfasis en procesos de producción y no de creación, quizás por este motivo uno puede imaginar cómo hubiese sido el presente si la fuerza la hubiésemos puesto en lo fundamental, la creación. Ninguno de ellos, además, perseveró en el torno de bosquejo o de alfarero y perdimos la oportunidad de desarrollar desde adentro la posibilidad de que la forma evolucionase. Casi sin excepción en El Carmen no hubo desarrollo propio de las formas y es verificable con facilidad la procedencia de la mayoría de ellas, simplemente copiadas en un proceso de moldeado en yeso, (he hablado también en este blog de la dependencia conceptual y formal que existía con CORONA en las primeras décadas del siglo XX).

8.    Se percibía una atmósfera de costumbre y de amañamiento, aunque ya era evidente el decaimiento de la industria cerámica, pero el interés por otras costumbres o tradiciones no conmovía y era casi imposible engancharles a nuevas aventuras. Parecía que la cerámica se hubiese inventado allí y no hubiese otra forma de solucionar los problemas.

9.   Ese año de 1986 conozco a Don  Francisco Arnoldo Betancur, autor del libro El Carmen de Viboral, su historia, quien me ha dado siempre herramientas fundamentales para percibir la naturaleza del carmelitano y por supuesto tratar de descifrar la historia de su cerámica.



Patio central de Cerámicas El Triunfo.


10. Con el tiempo me di cuenta que habían dos historias paralelas y que nadie había percibido esto, incluso hoy, creo que nadie lo ha hecho. A mi modo de ver una cosa es la historia de la industria cerámica, la de la constitución e implementación de las empresas con las soluciones magistrales de una tecnología apropiada basada en el agua, sin precedentes, en la historia de la arqueología industrial colombiana o esa tradición de los hombres formados en la Escuela o fuera de ella con mentalidad industrial y otra muy distinta la dimensión estética que habían alcanzado las decoraciones por medio de sus decoradoras.



Fábrica abandonada en la Vereda Campo Alegre  
con el sistema hídrico todavía potencialmente activo.

     En aquella época los artesanos por medio de su asociación tenían mucho poder y era un mundo literalmente machista, donde las mujeres no cabían, así que cada año esa sociedad premiaba a los artesanos más destacados que paradójicamente siempre eran hombres. Pues bien, la historia de la cerámica que se ha contado es la de los hombres – casi todos los hombres nombrados en la historia de la cerámica no son realmente artesanos, sino empresarios o en su defecto, operarios, al menos en el grupo que yo alcancé a conocer se explicaba esta idea por sí sola, existiendo casos aislados como por ejemplo: Don Samuel Pareja, Don Clemente Betancur y Don Rafael Cardona… dueños y trabajadores amorosos de su material. Habían además muchos operarios en diferentes áreas, pero creo que hay que distinguir con claridad la manera de trabajar de un artesano (arriesga su vida por el proyecto que tiene) y la de un operario, que trabaja por contrato. Habría pues que indagar con mucha calma quién realmente ha asumido el riesgo o quién ha sido amañado en ese proyecto de vida artesanal. De otro lado hay quienes han jalonado procesos (muy pocos) y otros han “chupado la rueda”, como se dice en el ciclismo y es absurdo nombrarlos por igual.





Don Rafael torneando materas en su torno de forjado.






Teresa Trujillo en la capacitación en decoración.


11. Así bien, el verdadero espíritu artesanal lo encontré sobre todo en las mujeres y especialmente en las decoradoras como Consuelo y Amparo Arias, Flor Quintero, Teresa Trujillo, Berenice Zuluaga, Doña Inés y su hija Marta (esposa e hija de Don Clemente Betancur), entre muchas otras que quizás ya no recuerdo, algunas de ellas trabajando en otras áreas como Carmenza Muñoz (pulida) o Marta Duque (vaciado), , Luz Dary Alzate, Josefina Muñoz daban fe de su pasión, de su entrega, de su delicado acercamiento hacia el barro. Sin embargo muchos hombres han demostrado una terquedad que es también pasión, no siempre con la apertura que les hubiese posibilitado VOLAR más alto, entre ellos debo mencionar a Fabio Arcila, Francisco Cardona, Francisco Garcia, Anibal Garcia, Ramón Eugenio Salazar, Guillermo Rodas, Gustavo Montoya, Carlos Henao y los hijos de don Rafael Cardona, entre otros. Y seguramente  seres como Don Rafael Ángel Betancur o Marco Tulio Orozco y Pablo Emilio Álvarez quienes decoraban con esponja, activos antes de que llegaran los decoradores del sur a la Continental o Luis Quintero activo hasta los años 80s,  ellos, eran también portadores de este espíritu. Pero la paciencia de las decoradoras fue y es especial, insisto, ellas han forjado la memoria, la han sostenido y la han potenciado.

12. En la mayoría de los talleres que había en esa época no se cumplía a cabalidad con los derechos laborales de la mujer decoradora, aun hoy esto sucede en muchos de ellos.


Consuelo Arias decorando en El Triunfo, (2006).




Extraordinaria decoración creada por Consuelo Arias.



13. Para fortalecer mi teoría de la sociedad machista,  haré una suposición… pensemos en cualquier taller que sea recordado, incluso aquellos donde el dueño fuese realmente un artesano a cabalidad,  nadie de veras ha pensado que habría sido de la cerámica de  estos empresarios o dueños de taller  si esta no hubiese sido decorada por las mujeres, acaso la memoria no nos queda de la imagen, es decir de la decoración?, No fue  acaso la flor, el color y el gesto,  los que quedaron grabados en nuestro interior para construir paulatinamente una propuesta de cultura de la imagen, una iconografía? Olímpicamente vamos hablando del valor de los artesanos (que siempre lo tendrán en un sentido) y sobre todo de los viejos empresarios, pero se nos olvida que lo que sustenta y soporta la tradición cerámica del Carmen es la DECORACIÓN, si no hubiese sido así,  la historia de la cerámica del Carmen sería otra y la historia de aquellos  hombres  también, pudo haber sido una  historia similar a la  de la cerámica de Caldas, historias de empresas productoras de objetos cerámicos impersonales, porque hay que decirlo, no hubo técnicas de formación a mano y por lo tanto lo único que ha dado valor agregado es la DECORACIÓN. Si El Carmen no tuviese Decoración, quizás no existiría hoy como pueblo de ceramistas. Bernardo Betancur me expresó en una conversación reciente: “Mira Jose, pensemos en las empresas que comenzaron a desaparecer y coinciden con las que no decoraban”.

14. Pero la decoración estaba estancada (por lo menos así me lo parecía), existían en esa época (finales de los 80s) las mismas pintas que había dejado muchos años atrás (quizás si lo aceptamos sea esta una de las muchas razones endógenas por las cuales la cerámica se vino abajo).

15.  En 1991 y 1992, fui contratado para la recuperación del taller de la antigua Escuela de Cerámica en el ITI, trabajé arduamente hasta que finalmente comprendí que el asunto era más político que, de intenciones reales de formación en el oficio y tuve que renunciar.



Cerámicas El Capiro, después de su desaparición. 2006.

     En ese mismo año intentamos realizar un proyecto de exportación con Cerámicas El Capiro (esta fábrica había sido vendida a unos empresarios con experiencia en ceramica), pero todo fue inútil, aquellos nuevos dueños vieron sucumbir la fábrica por un robo continuado de un señor muy recomendado de Medellín.

16.  En 1994 llegué a Cerámicas Continental, aquello fue aterrizar en otro mundo, lo que yo había conocido era una cosa coloquial, La Continental tenía más de 300 trabajadores y producía 600.000 mil piezas por mes. Don Alfonso Betancur, me llamó por medio de su hija Olga Ligia a intentar una capacitación, sus primeras palabras para conmigo fueron: “Veamos qué es lo que sabe…”, y la verdad yo no sabía mucho de ese mundo, pero me había asomado a muchos otros que me daban una ventaja sobre la perspectiva de mirar este nuevo mundo. Rápidamente me di cuenta de la importancia que tenía Olga Ligia en la empresa y de cómo su visión era realmente acertada, pues el valor que daba a su producto era justamente el adecuado. LA CERÁMICA DEL CARMEN VALÍA POR SU DECORACIÓN. Cualquiera podía hacer un plato, pero decorarlo era la labor que nos hacía diferentes. Entonces comenzó una época de GRAN ARENDIZAJE PARA MI, aprendía con las decoradoras y paralelamente les enseñaba para despertarlas a sus propias posibilidades de crear, en los años siguientes hasta que la Continental cerró (1997) capacitamos más de 200 mujeres para consolidar un grupo con el cual llegamos a soñar en grande. Olga se había percatado del valor de nuestra cerámica y se fue convirtiendo en la verdadera pionera de su mercadeo, a ella le debemos todos la consolidación de su posicionamiento en una labor que duró años y donde logró poner la cerámica en mercados exigentes de Colombia y el mundo, ella había logrado poner cerámica del Carmen en dos continentes (y claro, en esa sociedad de hombres nadie le daba crédito). Había pues de algún modo dos mundos en el Carmen, los que tenían contacto con el resto del mundo (los de la Continental) y los que no, aquellos que estaban satisfechos con los clientes que llegaban los fines de semana y en las vacaciones. Pero ella sabía que la fábrica estaba en dificultad e incluso estaba en desacuerdo constante con su hermano mayor en el manejo de la empresa, este le daba privilegio a la cantidad y ella a la cualidad. Intentamos juntos muchas aventuras, diseñé con su apoyo muchas nuevas decoraciones que mejoraron rápidamente el repertorio de la imagen (lo que yo he llamado ICONOGRAFÍA), rescatamos decoraciones valiosas del pasado y procuramos nombrarles a todas, asunto clave que ella había comprobado era de suma importancia en el mercado de lo decorado a mano.



Así estaba decorado el espacio central de La Continental (detalle).



17. Con Olga realizamos muchas aventuras todavía no valoradas, pero asumidas por todos los demás talleres sin percatarse de que las cosas habían comenzado a cambiar.  Y justo cuando yo me volvía más consiente de la importancia de la decoración y de que, por alguna razón del destino, estaba metido en el centro de un proceso de vida cultural de un pueblo, después de muchos esfuerzos, veíamos como la Continental sucumbía y era derrotada por la falta de confianza en lo nuestro.




Agua Marina, decoración tradicional de Continental.


18. Yo quedé en shock, como todos los demás, la tristeza se agudizó en aquellos años, esta circunstancia había que sumársela a la violencia que vivíamos en el país. Luego del cierre de Cerámicas Continental me fui a casa a realizar mi obra, fueron unos años muy productivos para mí. El Carmen quedó en manos del destino.  Yo me decía a mí mismo…quizás este esfuerzo fue el último.




Horno de la Continental  desmantelado después de su final.



19. Volví de nuevo por tres razones, la primera la posibilidad de realizar El Pórtico, una escultura urbana que quizás podría servir de reflexión a la gente sobre su pasado, su presente y su futuro, cuando estaba trabajando en él, el párroco de la iglesia principal de ese entonces me encargó dos murales sobre el pan y el vino, entonces en el año 1999 trabajé arduamente en estos dos proyectos que son el comienzo de la Estética Urbana para El Carmen de Viboral, (los dos proyectos pueden verse hoy), debo anotar que los murales de la iglesia están hechos en la técnica de bajo esmalte, la técnica tradicional de nuestra decoración. En segundo lugar estaba el proyecto de Cerámicas Renacer en el cual fui creyendo cada día mas, especialmente por la decisión y el carácter de su creador Nelson Zuluaga Quintero y la otra razón era la insistencia de la señora Lina Moreno para recomenzar un trabajo con los artesanos y los pocos talleres que quedaban. Con Nelson no he parado hasta hoy y seguimos soñando, con Lina comenzó un proceso muy largo y muy completo al cual le puse una condición, los artesanos debían pasar por una experiencia sanadora (trabajo de grupo) antes de comenzar una nueva capacitación, y así se hizo, vino la Doctora Ángela Botero, una experta en conflictos y en procesos comunitario quien trabajó casi un año con ellos casi todos los fines de semana, pero los conflictos se habían dormido nada más.





El grupo de la capacitación con ATA, 2005



Con Laura Mejía, la directora de ATA. 




Bernardo Betancur vaciando moldes de su trabajo personal.



Trabajo final de Guillermo Rodas.



En la exposición del Palacio de la Cultura en Medellín (en el centro el trabajo de Fabio Arcila)



     Entre el 2004 y el 2005 compartimos una capacitación en el taller del ITI con el apoyo de Aid to Artisans y de su directora Laura Mejía quien de verdad sintió y vivió con toda la fuerza cada momento del proceso y no se escatimaron recursos para dar más oportunidades a los artesanos, en un momento, recuerdo, Laura les dijo: “El que quiera ir a la feria de New York, prepare un paquete de ideas y lo llevamos”, Nelson Zuluaga Quintero se fue. La capacitación aparte de estas maravillosas oportunidades incluía  áreas técnicas, formativas, aspectos empresariales, contabilidad, presentación de proyectos, empaque, acabados cerámicos, formulación de pastas,  decoración y diseño entre otros temas, los proyectos finales de gran calidad fueron presentados en el Palacio de Cultura de Medellín (incluido catálogo), todos ellos  revelaban la capacidad de la gente que tenemos, pero en su mayoría no fueron continuados quizás por esa falta natural de confianza interior a la que sólo se accede con la fuerza de un corazón de artesano dispuesto a arriesgar su vida por su proyecto.





Trabajo final de José Alberto Saldarriaga, 
artesano invitado que vive actualmente en El Retiro.




Trabajo final de Nelson Zuluaga Londoño, 
instrumentos musicales torneados.



20. Todo ese trabajo dio pie para que el alcalde Jorge Luis Orozco me llamara para realizar una calle que estaban peatonalizando, el proyecto se llamó La Calle de la Cerámica (2006 – 2008), la última intervención que realicé se llamó la fachada del Drago en el año 2009. 

     Lo que más me angustiaba en aquel momento es que los ánimos no cambiaban, los artesanos seguían teniendo dudas de los demás y de sí mismos, aquella pasividad me llenaba de tristeza, así que el proyecto de realizar una intervención urbana llego a mí como una oportunidad única de mostrarles a ellos la riqueza de su propia cultura. En vista de esa pasividad, yo imaginaba otras posibilidades de devolverles la confianza a ellos y por supuesto a la gente común, que en general había quedado devastada y desilusionada con el cierre de Continental.





Maryory Ruiz ayudando con el esgrafiado del Drago.



21. Con Nelson y con Renacer las cosas fueron evolucionando, fuimos haciendo cambios importantes, pero todavía el tiempo no estaba dispuesto para grandes revoluciones visuales, así que tuvimos que esperar la consolidación de su empresa, nuevas tecnologías de hornos y nuevas oportunidades de mercado. Todos los diseños de mi taller que se había consolidado como una experiencia importante en la cerámica utilitaria colombiana, fueron a parar al taller de Nelson y lógicamente el objetivo que teníamos de enriquecer las variables de la forma se comenzaba a cumplir.

22. En el año 2012 realizamos el Museo de La Cerámica, labor que convoco a un gran equipo que amorosamente puso las primeras piezas de un proyecto fundamental para el futuro de la cerámica del Carmen, (ver blog de la decoración carmelitana, parte 1)

23. En el año 2013 y 2014, trabajé arduamente en dos proyectos, La Calle de las Arcillas, otra oportunidad de intervenir el espacio urbano, esta vez con el apoyo del alcalde Néstor Martínez Jiménez, visionario, convencido de que trabajar en el fortalecimiento de la cultura cerámica es el camino de nuestro verdadero desarrollo, (ver blog La Calle de las Arcillas) y en el diseño del Parque Principal (ver blog Parque Simón Bolívar, El Carmen de Viboral), ahora mismo en construcción. Hoy me acompaña un grupo maravilloso de artistas y artesanos que se han unido alrededor de una Fundación llamada La Tierra como Camino.

24. Y por último deseo contar algo más: El año pasado constituimos, planeamos y diseñamos un proyecto llamado: La Nacional, empresa destinada a ampliar las posibilidades conceptuales de la decoración en bajo y sobre esmalte (ver blog, decoración carmelitana, parte 3). Pero lo que realmente quisiera contar es sobre la búsqueda que muy conscientemente estamos haciendo sobre las posibilidades expresivas de estas dos técnicas maravillosas (el bajo y el sobre esmalte) y para ello que mejor manera que mostrar algunas decoraciones y su intención fundamental, (ver próximo blog).



José Ignacio Vélez Puerta
En Providencia, Abril del 2015.