viernes, 24 de abril de 2015

Una Trasformación que no es evidente.



La evolución en la decoración.
Decoración Carmelitana, Parte 4.

Lo que hemos ganado en estos últimos 25 años.



Trabajo final de Fabio Arcila en el Taller de ATA


Trabajo final de Josefina Quintero en el taller de ATA.


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Trabajo final de Gloria Lucía Robledo, invitada al taller de ATA.



Trabajo final de Nelson Zuluaga Quintero en el Taller de ATA.


Quiero decir que mi manera de llegar al Carmen fue siempre respetuosa, “Yo no vine sabiendo, yo llegué a aprender y a encontrar caminos para seguir soñando”. 
 Me atrevo a escribir en primera persona porque he sido consciente de la trasformación que soñé. Mi vida de entrega al arte, mi condición de artista, diseñador y alfarero, me da una mirada distinta del común y me hacen partícipe de esta trasformación.

Algunos momentos importantes:

1.     Grandes fondos listeados: La primera experiencia importante para mí en el tema de la decoración fue en El Capiro, sus dueños me plantearon dos problemas, uno de ellos era diseñar una vajilla completa que tendría la función de cambiar las formas que por años y décadas se repetían sin ningún asomo de cambio, el trabajo lo realicé, pero no se pudo desarrollar porque la fábrica se cerró, sin embargo esa vajilla se la entregué en donación al ITI en un intento de recuperación de este taller como proyecto común de algunos artesanos, pero esto tampoco funcionó.  El otro proyecto fue diseñar una nueva decoración para exportar, a medio camino entre la decoración con pincel y la rapidez que puede tener el sello con esponja, esa decoración se llamó OCRE y salió en verde alimonado con lila y en ocre con azul, utilizando fondos de color para llenar el espacio, esta es la primera decoración que utiliza el procedimiento de listeado a manera de grandes fondos (creo que todavía se hace en el Taller El Dorado). En ella exploramos también la posibilidad de realizar esponjas con formas para lograr sortear dificultades en determinados procesos. Con esta experiencia logramos años más tarde realizar el proyecto de Alianza Team con Cerámicas Renacer (uno de los proyectos comerciales más grandes en toda la historia del Carmen).

2.     En la Continental (1994) comenzamos una aventura, que a mi modo de ver es esencial. Olga Ligia era mi guía, la experiencia del mercado y el olfato de una vida acompañando a su padre y a su abuelo en la más grande fábrica que existió en El Carmen. Cuando yo llego ya está trabajando el horno continuo, dragón que podía sacar de sus fauces hasta un millón de piezas al mes, pero para lograr esa cantidad de piezas decoradas necesitaríamos 400 decoradoras y como yo soy bien particular no me pareció una locura y comenzamos ella y yo a soñar esa posibilidad. Pero la verdad era otra, La Continental con esa decisión de un horno de tanto calado (60 metros de largo y tecnología siglo XX), estaba destinada a realizar grandes cambios en poco tiempo, uno de ellos era producir con rapidez ese millón de piezas, pero no lo podría lograr con procesos de producción de finales del siglo XIX. Olga y yo hicimos lo que pudimos para salvar la Continental, lógicamente en nuestra área, en lo que creíamos, la decoración.




El maestro Alberto Londoño fotografiando moldes de asas en El Triunfo.


Para visitar una feria en Alemania nos preparamos con una serie de 19 decoraciones con fotografías de Don Alberto Londoño (en el año 1999, con ocasión del centenario de la cerámica, Alberto tomó las fotografías más relevantes de nuestra historia y nadie se acuerda de él o simplemente lo ignoran), trabajamos en ello y pudimos ir a ésta,  con grande emoción recibimos la noticia que teníamos varios conteiner encargados para el mercado Europeo, pero la suerte nos jugó nuevamente una mala pasada al decidirse desde la planta una incapacidad de producir estos pedidos (la fábrica estaba llegando a su final).

Bien, esas decoraciones fueron: Las tradicionales seleccionadas como Florelba, Viboral, Cartago, Agua Marina, Saúl, Aleli y Pensamiento, en ese momento las más emblemáticas y en el criterio de Olga las más vendedoras como decoración tipo Carmen, algunos rediseños a partir de las tradicionales: Curasao, Concepción, Jardín, Carmen, Liz, entre otros y las nuevas: Maíz, Del Huerto, Verano, Marinera…




Liz, re-diseño sobre Saul.


A manera de acercamiento didáctico deseo contar una pequeña historia de algunas de ellas:



Marinera.

Maíz: Encontramos la manera a partir de la esponja de dibujar una mazorca perfecta e incluirla en el espacio, a la vista, muy dinámico del plato, del mismo modo hicimos Marinera, con la necesidad urgente que tenía Olga Ligia de ofrecer vajillería a los hoteles de las zonas costeras colombianas, donde las escamas son construidas desde el pequeño pincel realizado en un “tubo de lapicero viejo” y una esponja para maquillaje (tecnología apropiada, creada por las decoradoras).



Verano.

Verano: Es una decoración que acude a la velocidad de la esponja para crear fondos y a la rapidez del trazo cruzado de la decoradora con respecto al ala del plato.





Del Huerto: Es una decoración que abre caminos nuevos para El Carmen, siempre conservando la rapidez del trazo y su limpieza. En ella exploramos el volumen por primera vez en la historia de nuestra decoración, la naranja se convierte en esa disculpa para acceder a nuevas maneras de construir en el espacio. Como anécdota puedo contar que fue una decoración muy difícil, pues a las decoradoras jamás se les había mencionado o enseñado la posibilidad de hacer un volumen. De otro lado la manera de construir cada plato de la vajilla tenía variaciones en cuanto a la manera de subdividir el espacio, porque debemos recordar, la mayoría de las decoraciones están ligadas a su sistema radial con relación al centro.



Alelí.


Aleli: Aunque es una adaptación con grandes influencias de afuera (ya he contado de su procedencia europea-asiática) se convirtió en una tradicional y sólo era decorada por Consuelo Arias. A Olga Ligia le preocupaba que las demás no atinaban a hacerlo, porque había muchos pedidos y era muy demorada… descubrí que Consuelo con su habilidad natural conseguía “armar” esa aleatoriedad con una gracia que no era fácil, entonces las demás desconcertadas no accedían a ello, me di a la tarea entonces de distribuirla radialmente, de acuerdo a un orden que ellas pudiesen conocer y a las pocas semanas ya muchas de ellas podían hacerlo.




La Carmen.

La Carmen: tengo un amor entrañable por esta decoración porque aunque yo no invente nada, creo que al situar esta flor emblemática en el centro del plato con un tamaño poco habitual logramos incorporar una fuerza de modernidad que necesitaba la tradición.

3.   Después del cierre de la Continental: Mi compromiso con la tradición del Carmen había llegado hasta mi propio taller y así constituimos el taller Ocre, que luego se convertiría en el taller de José Ignacio Vélez, por una decisión legal con respecto a una exportación. Este taller había nacido años antes (1993) en compañía de Maria Patricia Córdoba, mi esposa, una creativa natural sin la cual el proyecto no hubiese sido posible, ademas, con el acompañamiento inigualable de  uno de los artesanos más caballeroso y honesto que he conocido,  Don Bernardo Betancur,  con él,  desarrollamos piezas únicas todo el tiempo, torneadas o en molde, pero siempre únicas, en bajo esmalte, en sobre esmalte, esmaltes superpuestos, crayolas, y reservas de alta temperatura. Íbamos a las ferias representando una novedad para El Carmen. A la última feria que asistimos  (1999) en España, La Feria Iberoamericana de artesanías, fuimos  invitados por  Colombia y ganamos el premio al mejor proyecto, en ese momento terminó la historia de nuestro taller artesanal. 

En compañía de mi familia decidí hacer énfasis en mi proyecto como artista. Pero el asunto siguió, apareció un hombre (artesano tradicional del Carmen) de esos dispuestos a entregar su vida por su proyecto que después de la debacle del cierre de Continental fundó una pequeña empresa que él mismo nombró Renacer, con  sus propias palabras, “yo no voy a permitir que esto se acabe” y con una voluntad férrea se dispuso a forjar el proyecto más exitoso de los últimos años en El Carmen, Nelson Zuluaga Quintero se volvió mi hermano y le he acompañado a construir su sueño que hoy tiene tres empresas: Renacer, La Nacional y Rampini.

4.  Renacer: Herederos de la Continental (Nelson trabajaba allí) en enero del 98 se comenzó a trabajar con algunas personas que habían quedado igualmente desempleados, Flor, Graciela su hermana, Marleny Osorio, Oscar Alzate, Ismelda Zuluaga, Marta Duque, Bertulio Salazar, Carmenza Idárraga, Carmenza Muñoz, Marta Alzate, Hernando Quintero, Iván Arbeláez, Amalia Londoño, Flor Arcila, Ángela Arbeláez, Margarita Quintero, Teresa Idarraga, Marcos Cardona, Francisco Álvarez entre otros y con Marina su esposa, comenzaron esta aventura.  Nelson se convenció rápidamente de que el proyecto tenía sentido en la decoración y comenzamos a trabajar en la continuación de esa evolución, habíamos puesto nuevas formas en producción. En esa época diseñé una vajillería completa con adicionales, llamada Línea Renacimiento, donde todos los modelos en arcilla fueron realizados en mi taller con la ayuda de Bernardo Betancur y Maryory Ruiz y decoraciones un poco más abiertas conceptualmente, Renaciente y Alegría son un ejemplo, pero todavía nos sentíamos tímidos o por lo menos a mi me lo parecía.




Renaciente, diseño realizado en compañía de mi esposa.



Cafetera de la Linea Renacimiento con decoración Renaciente.




Fotografía de Alberto Londoño en el Taller Renacer.


     Entonces aparece Rampini (taller de tradición de la cerámica tipo mayólica italiana). Yo había expresado en múltiples ocasiones la urgencia que teníamos de estudiar otros modelos y otras experiencias de cerámica popular y artística en el mundo, recientemente había dictado un nuevo taller de un año con los artesanos tradicionales, 2004 y 2005,  (casi veinte años después de nuestro primer encuentro) y lo más paradójico  era que estábamos  casi los mismos, pero aunque llegamos lejos con los proyectos creo que la confianza en su propio trabajo no se pudo lograr todavía, sin embargo de esta experiencia se fortaleció Nelson y de igual manera algunos otros talleres  para dar brillo y diversidad a nuestra cultura cerámica, el taller de Maryory Ruiz y el taller de Nelson Zuluaga Londoño se consolidaron en un nuevo esquema donde las formas del alfarero eran ahora las protagonistas, los dos  habían entendido años atrás la importancia de la creación de nuevas formas por medio del torno.




Nelson Zuluaga Londoño torneando.



Algunos integrantes del taller con ATA, en compañía de Don Clemente.



Proyecto de Maryori Ruiz para el taller de ATA.



5.    Cuando aparece Rampini (2010) yo expreso: “Se nos apareció la virgen”, frase que simplemente quería expresar lo que significaba tener en vivo una decoración que nos exigiría otros niveles de apreciación. 

  Y así fue, todo cambió desde entonces, en primer lugar después de aceptar este tipo de “maquila con mucho valor cultural agregado”, pusimos la condición de no molestarnos en el sentido identitario de cada proyecto, aunque de algún modo cada uno, a su manera, iba a ejercer influencias para mejorar. Comenzamos pues la capacitación más ambiciosa jamás realizada en El Carmen, formación que debía incluir elementos del área del diseño gráfico, de Las Bellas Artes y por supuesto de la decoración carmelitana y la decoración italiana, cuya fuente es el renacimiento puro. Al año de comenzar esta aventura había 7 mujeres formadas para realizar la decoración que deseáramos, con capacidad de decisión y despiertas a un mundo nuevo que incluía la creación. Algunas de ellas les había conocido en la Tecnología en Artesanías con énfasis en cerámica de la Universidad de Antioquia (proyecto al que había dedicado varios años y al que tuve que renunciar, pues sus directivas no comprendieron que una tecnología sin taller activo es una farsa), otras llegaban sin tener ninguna experiencia anterior y otras más, muy especiales, Marleny, Cristina y Viviana ya eran decoradoras de nuestra tradición.

Paralelo al proceso de consolidación de Rampini, muchas cosas se movieron entre nosotros: Comenzamos a pensar como podíamos realmente hacer evolucionar la decoración, nos dimos cuenta de lo importante que era mejorar nuestros puntos de venta, la necesidad de una página Web, la importancia de contar nuestra historia, la historia de nuestras decoraciones y la de nuestros talleres, entonces el cambio llegó pleno. 

En estos últimos años hemos realizado decoraciones que ya son “tradicionales” y modernas a la vez, La Flora y la Ramo Rosa diseñadas por Flor Quintero, Frutos Rojos diseñada por Sandra Vargas, La Tupida Roja rediseñada por una mujer diseñadora de Medellín y Enredadera, Hortensia, Anturio, Peces, Providencia y Tati, entre otras,  diseñadas por mí para Renacer.




Tupida Roja.


En el 2014 creamos Cerámica Nacional, proyecto en el cual nos lanzamos al futuro con tres tendencias paralelas, la gráfica de etnias precolombinas y actuales, la decoración tipo Carmen y una experiencia Posmoderna. Les invito a todos a visitar su punto de venta en una casa  de la tradición CRIOLLO- REPUBLICANA.

6.     Hoy hay nuevos talleres que son hijos de estas experiencias, el de Eliana Moreno, el de Brigit Gómez y el de Eugenia Flórez.


7.     Pero como lo que nos convoca ahora es la decoración, voy a seguir contando el sentido de cada una de las  más emblemáticas de los últimos años:

8.   Los diseños de Flor: Flor es un capítulo aparte, con ella me encontré desde el comienzo, hicimos una primera capacitación en Continental (no se quien capacitaba a quién), luego nos volvimos a encontrar en la capacitación de diseño y decoración del 2005 en el Instituto de Cultura, cuyos resultados se pueden ver en la FACHADA DEL CURSO en la Calle de la Cerámica, donde Flor por supuesto se destacó especialmente y finalmente nos volvimos a encontrar en la capacitación que diseñé para el proceso Rampini, que nos obligó a fortalecer a todas las decoradoras en áreas más complejas del conocimiento, por supuesto ella y yo y las demás decoradoras del grupo, Renacer, La Nacional y Rampini, nos vemos cada semana sin falta. Flor ha realizado en los últimos años varias decoraciones que se adaptan inmediatamente a la decoración tipo Carmen, ella lo lleva en la sangre, pero por supuesto todas estas experiencias han hecho que ella sea capaz de hacer diseños realmente sorprendentes, entre ellos cabe destacar: Valeria e Isabela, además La Flora y La Ramo Rosa las cuales ya he mencionado.




Isabela


     Isabela: Quiero expresar la belleza de esa decoración, pero sobre todo resaltar la dinámica de sus movimientos donde los trazos firmes, unos florales, otros a manera de zarcillos o arabescos, algunos muy directos donde el pincel apenas se apoya, además la sutileza de su color, como queriendo no llamar la atención, la hacen una de las decoraciones más representativas de la nueva época carmelitana.

   


Valeria.




Frutos Rojos.

Frutos Rojos: Es una decoración que tiene influencia de la decoración que nos llegó desde Italia, se caracteriza por superponer colores delicados que se convierten en fondo o en pequeñas hojas que finalmente son exaltados en su borde con exquisito dibujo, este sólo hecho, el dibujar sobre las pinceladas recientemente lanzadas se constituye en un aporte importante para el futuro y seguimos siendo Carmen.

9.    De otro lado hemos puesto en escena algunas decoraciones que intencionalmente abren algún sendero para ampliar el horizonte de la ICONOGRAFÍA carmelitana, entre ellas:




    Enredadera: En la cual hay una intención clara de hacer partícipe a la decoradora, ella decide cantidades, ritmos, tamaños, superpone color a su antojo, pone la esponja, deja el sutil blanco, pone las pequeñas flores rojas como puntos en el espacio, construye poco a poco un pequeño mundo llamado plato.




Hortensia.


Hortensia: Es realmente una decoración especial, porque como el maíz, la Hortensia es un sembrado fundamental en El Carmen, esta flor es presencia constante de nuestra cotidianidad. Este diseño como la mayoría de los últimos realizados, supera la idea de diseñar un plato, diseñamos realmente una vajilla completa, cada parte es especial y el todo se forma de las partes, procuramos en cada pieza, pocillo, tortero, plato base… desarrollar una idea que finalmente constituya una experiencia que participe de la idea de comer, de estar a la mesa en familia o en grupo. La Hortensia superpone dos colores delicadamente y genera sutiles contrastes, luego llena espacios con los verdes y soluciona cada pieza con participación activa de la decoradora.

Anturio: Esta es una decoración muy ágil, donde el dibujo que es bastante difícil ocupa un lugar prioritario, el mismo estructura la pieza, la plantea como una nueva posibilidad formal. Sobre la mesa ella se constituye en una experiencia única de color.



La Tati en naranja.

La Tati: es una decoración que surgió del especial disfrute que mi esposa siente por el peltre, ella me expresó un día: “yo creo que esta idea sería muy bella para una decoración”, señalándome uno de los múltiples platicos de peltre que tenemos en casa. Es importante anotar que la idea de una decoración surge de cualquier experiencia, sólo tenemos que estar atentos a rescatarla. En este caso específico podríamos pensar cuantas de las ideas de la tradición pudieron haber surgido también del peltre como experiencia cerámica paralela.




Providencia:  Para mi es la decoración más bella que he realizado para Renacer, su punto de partida fue un tejido mexicano… cuando lo vi sentí que ese lenguaje muy entreverado guardaba una idea para mí y por supuesto para El Carmen. Hay un leve desorden en la posición de las flores necesario para la debida expresión del conjunto, las ramitas y las hojas amarran la idea y la hacen una unidad.


En La Nacional también tenemos decoraciones tendencia Carmen:

Mar de Rosas: es una decoración muy plástica, muy suelta y muy expresiva, utiliza el recurso de llenar las formas con pinceladas rápidas y delgadas construyendo el diseño alrededor de unas rosas muy esquemáticas, casi abstractas, es un diseño muy moderno que nos hace presagiar grandes nuevos momentos.

De la Abuela: es una decoración que utiliza el espacio como una gran retícula, a manera de un mantel de nuestras abuelas, con grandes flores expresivas y multicolores, es claramente Carmen, sin estar supeditada al centro. 

Batatilla: Con este diseño volvemos a la tradición alrededor del centro, pero ahora las pinceladas hacen sutiles movimientos que atrapan la mirada, como si la decoradora no pudiese nunca decorarla en un orden definitivo




Big Flower.

Big Flower: Es una decoración muy suelta que permite decidir a la decoradora los espacios, la dirección y la posición, se realiza en múltiples colores y se dispone sobre la mesa con esa ventaja adicional. 

Hay otras decoraciones en la Nacional que exploran otros territorios, pero que aún están en proceso de integrarse a nuestro lenguaje, entre ellas pensaría en la decoración Colombia que abre definitivamente un camino sólido de modernidad.

La historia de la decoración es la historia del Carmen, la cerámica como dinámica de materiales nuevos, diseño de formas, otras temperaturas y otras experiencias creativas apenas comienza, somos realmente muy jóvenes. Yo lo he expresado así: “Talavera de Puebla en México comienza su aventura cerámica a finales del siglo XVI, nosotros apenas llevamos un poco más de un siglo”, continuemos pues, poniendo todo nuestro empeño y nuestro corazón, que la arcilla nunca nos va a defraudar.

                                                                      
                                                                   José Ignacio Vélez Puerta
                                                            Reserva Providencia, Güatapé
                                                                              Abril del año 2015.



     Fotografías de Alberto Londoño, Catalina Londoño
y José Ignacio Vélez Puerta.



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