lunes, 17 de junio de 2019

Anatomía de la forma, una manera de conquistar el espacio:


Cuando me hice alfarero, hecho que todavía se conjuga en gerundio, porque uno nunca termina de aprender sobre aquella rueda mágica.
Esto quiere decir hace más de cuarenta años, me fui encontrando con aquella manera particular de acceder al barro: un carácter, una fuerza interior, un deseo y sobre todo una aceptación de lo pequeño, de lo sutil, como un camino para llegar.





Con ocasión del próximo encuentro en Juana Sanchez, una comunidad alfarera que ya hemos descrito en el blog anterior, he sentido el deseo de compartir un pequeño proyecto que he venido realizando desde hace muchos años, sobre el objeto utilitario, el cual he nombrado:


 Arquitecturas de “entre las cosas”.


Hacer alfarería para muchos puede ser un propósito menor, pero para mí, con el tiempo se ha convertido en un propósito mayor. Y por supuesto conocer el trabajo de maestros de todas las culturas se hace prioridad para mi. Esa confrontación de métodos o modos de hacer, me invita a la plena conmoción interior, saber-nos tan cerca, sentir- nos tan cerca y estar tan lejos geográficamente. La técnica alfarera para hacer tinajas en Juana Sánchez, es la misma en África, en Japón, en  China o quizás en cualquier otro lugar  para hacer recipientes similares, cambian posiciones al hacer, hay variables metodológicas o herramientas  diversas, pero incluso los hornos en el neolítico y en el mundo prehispánico eran muy parecidos. 























Pieza en crudo, arcilla blanca.






Dibujando con la crayola.



Trabajando con la cera.



Grupo de piezas listas para esmaltar, todas  dibujadas con reserva de cera y crayola. 




Esmaltando.




Los objetos que presento aquí son el resumen de mis vivencias de casi 50 años coqueteando con el barro. Al fin, me siento tranquilo, luego de resolver en mi cabeza y en mi corazón, ese extraño pensamiento trinario que me invade al ser artista, diseñador y alfarero.  Hoy, no me importa como sea nombrado, soy, así, particular y trabajo con intensa pasión.   
Pero debo mencionar tres referentes constantes en mi trabajo y porque son objetos particulares, debo ser muy específico, pues a través de ellos he conocido una estética de lo sutil, así, sin darme cuenta ellos se fueron quedando en mi memoria como verdaderas bitácoras o como iconos esenciales de mi mundo más íntimo y sagrado:

 El primero apareció para mí en Venecia, en 1983, donde tuve la oportunidad de ver la primera gran exposición de cerámica China en Occidente, allí estaban , por supuesto las primeras terracotas tamaño natural  del ejercito de Qin Shihuang,  las cuales me conmovieron profundamente, así como lo hizo muy especialmente  una pequeña jarra tripoidal  proveniente del neolítico de la cultura Dawenkou de no más de 15 centímetros,  datada entre los años 4000 y 5000 A.C, esta pequeña pieza nos invita a proponer objetos cargados de fuerza vital, en ella el carácter de uso se apropia de manera irreverente de la más alta experiencia escultórica como del diseño más exigente.  




Foto tomada del catalogo original de aquella exposición, 7000 Años de China, 1983.


El segundo referente aparece dos años más tarde en 1985, cuando conozco  en Londres la obra de Hans Coper, un artista Alemán que  desarrollo su carrera en Inglaterra,  cuya  manera de construir con pequeños elementos modulares realizados en el torno hacia que sus piezas se hicieran monumentales , de la forma como Henry Moore nos había enseñado…aun desde lo pequeño.

                                                           
           Jarrón Cebolla, alt. 32 cms, 1970.

Obra de Hans Coper.

foto tomada del libro Alfareria y Cerámica.

coordinación: Hugo Morley -  Fletcher,  Herman Blume, 1985.


                                       
       Este pequeño grupo de figuras realizados en los años 50s, 
no tenían carácter funcional 
y nunca fueron puestas a la venta.


Y el tercer referente sé que ha estado siempre en mí, pero con el pasar de los años lo he hecho cada vez más consciente, se refiere a aquellas tablas o planos antropomorfos de la cultura Quimbaya en Colombia, objetos que te plantean un espacio ilimitado entre los mundos que el diseño ha constituido como sus pilares conceptuales, el comportamiento, la estructura y la función.



Cultura activa entre los años 500 a.c hasta 1500 d.c.
Foto Wikipedia.

Hacer objetos para mi es una fiesta sensorial, tocar el barro y sentirlo transformarse entre mis manos es un gozo sin igual. Mi dialogo constante con el, mi obediencia y mi respeto, su obediencia y su anarquía, nos hacen cómplices de una memoria que nos llega desde ese neolítico efímero y propicia para mi la emoción de compartir a ustedes la experiencia de intentar comprender el mundo más elemental, el mundo que habita  “entre las cosas”.



                                    Grupo de piezas ya decoradas con esmaltes superpuestos.


A continuación algunas piezas de la primera quema del proyecto que me dio real satisfacción.
Durante varios años había intentado no solo buenas soluciones formales, sino, ademas, unos acabados que definieran un carácter a mis piezas.





Reserva de cera y esmaltes superpuestos sobre arcilla negra, 1210 ºc.






                                   Reserva con Crayola cerámica que realizo en mi taller y
                                     esmaltes  semireducidos sobre arcilla roja, 1210 ºc.










Hice un compromiso con el Museo de Antioquia, el poner algunos “objetos de autor” en su almacén, espero que muy pronto estén allí.

Y como soy un soñador, espero que algún día puedan hacer parte de su colección...ojala! 



Reserva Providencia, 17 de junio del año 2019.










1 comentario:

  1. Un abrazo y felicitaciones José Ignacio. He seguido de cerca tu búsqueda y te veo hoy realmente no solo como un creador sino un investigador salido del barro y el fuego. Un abrazo.

    ResponderEliminar